Tempestad azul
4 de febrero - 2014

El número de tiradores a la dirigencia estatal del PAN se incrementó a seis, aunque quienes tienen posibilidades reales de competir son sólo la mitad. El rompimiento del PAN con el PAC en la lucha por las comisiones del Congreso nos hace pensar que finalmente los azules se dieron cuenta que son utilizados por dos personajes con agenda personal y familiar

Por Edgardo Cabrera

El número de tiradores a la dirigencia estatal del PAN se incrementó a seis, aunque quienes tienen posibilidades reales de competir son sólo la mitad.

Dos Carlos (uno Carreón y el otro Morales) tienen el sueño y buscan el cobijo del adrianismo para alcanzar su meta.

Aunque al interior del grupo de la senadora el ex gerente estatal de la Conagua, Carlos Morales, no es muy bien visto ya que en el pasado proceso electoral perdió de manera aplastante frente al perredista Tomás Orea.

Los cercanos al ex funcionario federal aseguran que de su derrota culpó a Dávila, de ahí que algunos adrianistas se la tengan guardada “por hablador y reparte culpas”.

Mientras que Carlos Carreón, actual diputado local suplente de Ángelo Gutiérrez, antes de entrar a competir deberá aclarar algunas quejas que cosechó a su paso por la Reforma Agraria donde –dicen- recurrió a los “moches”, ya famosos entre los corderistas (aunque él se dice maderista).

Víctor Fernández, también identificado con el grupo de Adriana, dice que “ahora sí” invertirá para ganar una elección.

Con su mujer como diputada local, el eterno perdedor dentro del azul podría estar dentro de los tres con posibilidades reales de competir, aunque se topará con pared con el grupo antagónico a la senadora.

Impulsado por Sergio González más como un asunto de “moneda de cambio”, Diego Moreno, personaje de bajo perfil y actual secretario de fortalecimiento interno, se agrega a la lista. Su aspiración no es ninguna ocurrencia, por el contrario, intenta ser el salvoconducto del actual dirigente que quiere negociar su salida.

Por el otro lado, el actual funcionario capitalino Damián Mendoza se mantiene como la principal propuesta para competir –por segunda ocasión- por la dirigencia. Derrotado en el pasado reciente por Sergio González –quien se alío con Adriana- el chiautempense significa la revancha del grupo que encabeza Adolfo Escobar.

Damián (que forma parte de los tres con posibilidades reales de competir pero impasable dentro del adrianisno) tampoco es mal visto por Aurora Aguilar y su grupo que trabaja principalmente por mantener a Gustavo Madero en la dirigencia nacional.

José Félix Solís se mantiene en la lista de los que entrarán a la competencia por la dirigencia estatal del PAN.

A diferencia de los anteriores que son impulsados por los grupos de Adriana o Adolfo-Aurora, Félix trabaja su candidatura desde la militancia y –sabemos- ya ha sostenido reuniones con ambos bandos ofreciéndoles una dirigencia neutral que busque la reconciliación interna.

Aunque es ambicioso su deseo de unir el agua con el aceite, en los hechos la llegada de un presidente impulsado por uno u otro grupo anticipa cacería de brujas, revanchas y bloqueos rumbos a las elecciones federal del próximo año y estatal del 2016.

La suerte está echada y a al igual de lo que pasa en el plano nacional en la disputa entre Gustavo Madero y Ernesto Cordero, lo que veremos los próximos días es la tempestad azul.

Nueva pista…

El rompimiento del PAN con el PAC en la lucha por las comisiones ordinarias del Congreso local nos hace pensar que finalmente los azules se dieron cuenta que son utilizados por dos personajes que tienen agenda personal y familiar (entiéndase Refugio el de la guerra con Moreno Valle y Serafín Ortiz).

Pero además, alguien les advirtió que la acción de inconstitucionalidad que pretende impulsar el PAC contra la distribución de comisiones es un asunto perdido ya que vulnera la soberanía de un poder estatal en el renglón de la vida interna y los acuerdos políticos que existen en todo Congreso.

 

 

Súper junior’s

Vaya “súper domingo” que tuvieron cuatro junior’s que llevan en sus apellidos el Ortiz y Lozano; nada más cerca de 1 mdp despilfarraron para acudir al MetLife Stadium de New Jersey. Y mientras los caprichos de cuatro jóvenes ascienden a cerca de un millón de pesos, una multa económica se les avecina a los franquiciatarios de Alianza Ciudadana

Por Edgardo Cabrera

Vaya “súper domingo” que tuvieron cuatro junior’s que llevan en sus apellidos el Ortiz y Lozano.

Los jóvenes que tienen la gracia ($$$$) de tener como padres a Héctor y Justo fueron parte de los 82 mil afortunados asistentes al Super Bowl XLVIII en el MetLife Stadium de New Jersey.

A diferencia del resto de los 108 millones de mortales que vieron el partido por televisión, los junior no escatimaron en gastos, empezando por los boletos.

Pero si al costo del boleto le sumamos los gastos del vuelo, transportación terrestre, viáticos y alguno que otro capricho (como la fiestecita en uno de los departamentos familiares en esa zona de la Unión Americana) la cifra supera hasta los 200 mil pesos por cada uno.

¡Cualquier pequeñez considerando las ganancias que les dejaron a sus progenitores seis años de gobierno y tres de legislatura!

Aunque no faltará quién lo dude, no exageramos en cuanto a las cifras económicas que se requieren para ir a un espectáculo deportivo de esta naturaleza.

Según algunos diarios fronterizos, la empresa Meza Sports, único operador oficial de la NFL en México, comercializó los boletos del Súper Domingo en precios que van desde los 4,400 dólares (59,620 pesos) tan sólo por la entrada para asistir al partido, hasta los 16,350 dólares (221,500 pesos), precio que incluye viaje redondo en avión, 3 noches de hospedaje, entradas al partido, traslados y seguro.

Y para que quedara huella de su costosa aventura, algunas de las fotografías de los afortunados ya circulan por redes sociales.

Multa en puerta

Mientras los lujos de cuatro jóvenes ascienden a cerca de un millón de pesos, una multa económica se les avecina a los franquiciatarios de Alianza Ciudadana.

Resulta que en el proceso electoral del año pasado el PAC incumplió con los convenios de coalición al no aportar sus prerrogativas para las campañas de los candidatos.

En el caso del compromiso adquirido con el PAN en 10 municipios donde fueron coaligados, se sabe que el gasto del proselitismo corrió a cuenta de los azules.

Aunque por ley están obligados a entregar el recurso al partido que encabeza la coalición, los de la Alianza Ciudadana se hicieron los occisos y nunca dieron el dinero (el que quizá fue a parar al MetLife Stadium).

Por lo pronto el IET deberá aplicar la norma y proceder a multar con una cantidad similar a la que no aportaron a la coalición.

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