Destrucción Institucional
4 de febrero - 2014

Por Fernando Tamayo

La semana anterior se dio paso en el país a una de las reformas que marcarán un capítulo negro y de regresión al sistema electoral mexicano. La puesta en marcha de la Reforma Electoral a través de la cual se da paso al Instituto Nacional de Elecciones generará más problemas que soluciones, en un modelo de elecciones, donde las artimañas, movilizaciones y acciones fuera de la ley tienen cortada a la cada vez más débil democracia mexicana.

Hoy en día nadie puede dejar de cuestionar el papel de los institutos electorales locales, los que se han convertido verdaderamente en protagonistas y han perdido su función, particularmente, la de garantizar mediante sus actos que toda contienda electoral se caracterice por la imparcialidad, la objetividad y sobre todo, la legalidad. Elementos estos que permiten dotar de certeza a la ciudadanía de que su voluntad, plasmada en las urnas, será respetada.

Sin embargo y gracias, en la mayoría de los casos, a la influencia del Poder Ejecutivo en las decisiones institucionales de algunas Entidades Federativas, los institutos locales electorales, se constituyen apegados estrictamente a los intereses de la clase política en el poder para ser un instrumento no a favor de la sociedad sino por el contrario para mantener el status quo en sus Estados.

Sin embargo, pensar que a través de un órgano nacional que sea el responsable de realizar la organización de las elecciones a nivel local y federal se solucionarán los problemas que aquejan a los comicios locales es una fórmula que parece lejos de coadyuvar al sistema democrático. Por el contrario, se percibe como una medida que podrá poner en riesgo el régimen electoral de nuestro país.

A pesar de lo anterior, la Reforma Electoral contiene también elementos positivos, particularmente, la reelección legislativa, tema, cuya implementación resultaba necesaria en un esquema como el mexicano donde los pesos y contrapesos, así como los castigos y las recompensas, han quedado rebasados.

Así, la Reforma Electoral que hoy modificará la manera en que se organizarán y validarán las elecciones genera más dudas que respuestas y corre el riesgo de constituir la debacle de un modelo democrático reducido al hecho de acudir a votar por algún candidato.

Finalmente, con dicha promulgación las instituciones mexicanas parecen devorar a las propias instituciones bajo un esquema de “reformitis” aguda que pone en riesgo la gobernanza mexicana. Al tiempo.

Desde la barrera

El fin de semana fue designado el nuevo Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado. A pesar de que los pronósticos consideraban una elección complicada y un acuerdo difícil entre los integrantes de dicho poder. El magistrado que hoy tiene en sus manos los destinos del Poder Judicial inicia su encomienda en un contexto en vuelto en el reclamo creciente de una sociedad que exige mejores mecanismos en la impartición de justicia. Tito Cervantes tiene ante sí el mayor reto de su carrera jurídica.

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