Parálisis legislativa
28 de enero - 2014

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Por Fernando Tamayo

Desde su conformación, la Sexagésima Primera Legislatura Local ha dado mucho de qué hablar, no por sus resultados, sino por la falta de consensos y acuerdos que han provocado que a escasos días de concluir su primer mes de labores existan un cúmulo de pendientes que hoy nos obliga a pensar que ésta, como otras legislaturas, pasará a la historia no precisamente como la más productiva.

Desde el comienzo de su gestión, los actuales diputados locales dieron muestra clara de su divisionismo. Como olvidar el famoso G-18 que más tardó en organizarse que en desintegrarse gracias a los intereses particulares de algunos “representantes populares”, quienes no dilataron en vender cara su traición.

Producto del bloque opositor llamado G-18 se originaron dos situaciones. La primera de ellas consistente en integrar el mayor número de Comisiones Ordinarias sin los contrapesos y equilibrios que la labor parlamentaria, al menos en teoría, considera. ¿Cómo pensar, por ejemplo, en una Comisión de Finanzas y Fiscalización sin que una parte importante de la oposición se encuentre representada?

A la par de lo anterior, y gracias a la insistencia que han realizado los legisladores integrantes de las bancadas excluidas en las Comisiones Ordinarias concretamente PAN y PAC, las sesiones del Congreso del Estado se han realizado con el único objetivo de cumplir con la ley sin considerar temas que resultan prioritarios para los tlaxcaltecas.

De esta manera, y tras la no inclusión de la oposición en la labor legislativa, gran parte de las Comisiones referidas no han  podido siquiera instalarse y aquellas que ya realizan sus trabajos lo vienen haciendo a través de reuniones privadas que en nada abonan a la transparencia que un ente público, como lo es el Congreso del Estado, requiere.

Particularmente resultó curioso observar lo realizado por los integrantes de la Comisión de Finanzas y Fiscalización quienes, contrario a lo instituido en la anterior legislatura, determinaron que las sesiones de la misma se realizarían a puerta cerrada. ¿Cómo hablar de una verdadera rendición de cuentas cuando los responsables por garantizarla deciden trabajar de manera “privada”?

Tras lo ocurrido con gran parte de los alcaldes que dejaron el cargo las últimas horas del año anterior se hace necesario que, al menos, en el Congreso del Estado se dé a conocer la serie de observaciones pendientes de solventar, así como el nombre y apellido de aquellos que hicieron un mal manejo de los recursos de las comunas, ya que la mayoría de los ciudadanos desean que se castigue de manera excepcional a aquellos que no entregaron buenas cuentas.

Con la promulgación de la Ley de Entrega-Recepción para el Estado de Tlaxcala se dio un paso importante en materia de fiscalización y rendición de cuentas. Sin embargo, dicho esfuerzo será insuficiente si los procesos correspondientes no se culminan en la forma y en los términos que la propia normatividad señala, así como tampoco la información que de los mismos se desprende se hace pública. Al tiempo.

Desde la barrera

Esta semana será trascendental para el sistema judicial de nuestra Entidad. Al estar próximo el relevo del Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado se vive una incertidumbre al interior de dicha Soberanía, sin embargo, gran parte de los integrantes del pleno parecen haber ya coincidido en sus opiniones.

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