La ética y la justicia
22 de enero - 2014

aquiahuatl

Cuántos de nosotros abogados, aspiraríamos a tener el más alto encargo de la justicia, que es el impartirla, y cuántos de nosotros, lograríamos llegar a esa posición, sabedores que somos dignos de tan honroso encargo.

Por Mtro. José Antonio Aquiahuatl Sánchez*

Agradezco nuevamente el estar en contacto directo con usted, que me está leyendo.

Les comparto este artículo, acorde a los tiempos que estaremos viviendo en próximos días, en el relevo de la presidencia del poder judicial del Estado.

Para ello me permito citar algunos extractos del artículo del Magistrado Uriel Alberto Rojas Caballero de su artículo “La ética judicial como propulsora de la efectividad de juzgados y tribunales”

¡Ay de la generación cuyos Jueces merecen ser Juzgados!…El Talmud.

Cuántos de nosotros abogados, aspiraríamos a tener el más alto encargo de la justicia, que es el impartirla, y cuántos de nosotros, lograríamos llegar a esa posición, sabedores que somos dignos de tan honroso encargo.

Decían algunos maestros de la carrera de derecho: El nombramiento de ser juzgador, no es para hacerse rico, no es para ser un sabio, no es para no aprender, no es para humillar, no es para sobajar, no es para abusar de poder….. Y un estudiante le pregunta entonces para que sirve ser juez?

Ser un juez, es una responsabilidad muy grande, no solo en el ámbito jurídico-profesional, sino también en lo personal, es ahí donde se establece en parte valores y principios, englobados en lo que se conoce como la ética judicial.

La ética judicial, es la única manera de recobrar la unidad perdida, ya que al establecer parámetros racionales de actuación, se convierte en una guía del ejercicio de la función jurisdiccional. Además brinda el modo de conciliar responsabilidad y autenticidad, libertad y dependencia, productividad y ocio, mundo vital con tecnoestrcutura, resultados laborales con trato digno; es para nosotros el mejor modo de ser hombres y rescatarla, es la mejor manera de devolver al hombre su dignidad, su capacidad de ideales y su sentido de racionalidad.

Lo anterior, nos enseña que una materia especial de la vida del hombre en sociedad, como lo es la administración de justicia, debe buscarse siempre que el máximo tribunal, no solo del Estado sino del País, sea presidido por un juzgador con ética, valores y principios, pero también un gran sentido humano, que repercuta en: la efectividad, sus colaboradores, los justiciables y la sociedad en general.

El código de ética del poder judicial de la federación sostiene al respecto:
5. El juzgador se perfecciona cada día para desarrollar las siguientes virtudes judiciales:
5.1 Humanismo: En cada momento de su quehacer está consciente de que las leyes se hicieron para servir al hombre, de modo tal que la persona constituye el motivo primordial de sus afanes.

Me despido de Usted, esperando que los comentarios sean de su utilidad, esperamos sus visitas y comentarios en nuestras páginas.
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*Docente certificado por evaluación de la secretaría técnica para la implementación del sistema de justicia penal en México.