Mariano González Zarur
17 de enero - 2014

Por Jorge Alfredo Montes De Oca

Mariano no conoce el ladrillo que a muchos marea. Él es su propio ladrillo. Virtud o defecto, siempre ha sido igual…”desde la escuela, en Apizaco” dicen los que lo conocen desde la infancia. Enemigo confeso de garigoleos en el lenguaje y estridencias mediáticas, detesta la  bisutería política. Lo han tachado de intolerante y explosivo cuando en realidad, a decir de sus colaboradores, su peor defecto sólo es ser exigente.

La sabiduría popular dice que la paciencia toda alcanza. Y si lo duda, pregúntele a Mariano González Zarur. Esperó y trabajó 24 años para llegar a ser Gobernador. Ayer cumplió 3 años al frente del Gobierno del estado y 39 como funcionario público. No le ha ido mal.

Su carrera siempre ha ido en ascenso; sólo sufrió un descalabro en 2004 cuando Vicente Fox a través de Santiago Creel, envió un camión repleto de dinero para “mover las almas” como dicen los panistas, las conciencias y bolsillos de los consejeros electorales del IET en aquellos tiempos.

La forma de Mariano siempre se ha impuesto. Ahí están los números, sus números. Le dice a las cosas por su nombre, no se anda por las ramas.  Eso, eso le gusta a la gente, muchos no se lo dicen pero hasta sus más acérrimos detractores y adversarios le reconocen “en corto” su carácter y firmeza.

Mariano ha visto de todo, ya no se espanta. Desde sus pininos en 1974 como Tesorero General del Estado, dirigente partidista, presidente municipal, diputado federal, senador, candidato al Gobierno del estado y Gobernador ha sido actor central de la historia moderna de Tlaxcala.

Su experiencia es reconocida adentro y afuera. Y la pone en práctica. Sabe y aprovecha la debilidad de aquellos que gozan con victorias chiquitas, efímeras, tenues. Él va a lo grande, a lo que la historia le va a señalar, sabe de las comparaciones que la gente hace en voz baja del antes de él y después de él, disfruta de las victorias sustanciosas, grabadas a fuego de esfuerzo y tesón.

Su fino olfato le ha permitido poseer un sexto sentido político para detectar, medir, acechar, atacar y esperar para lograr. Con ritmo y cadencia se sale con la suya.

Encuadrar a Mariano en los tiempos políticos que marcan a los demás es un error de cálculo, de tiempo y espacio. La responsabilidad que carga al ser el último eslabón de la cadena de jóvenes que allá, a principios de los 70`s Don Emilio Sánchez Piedras formara, nos hace pensar que a Tlaxcala le va a ir muy bien en los tres años que están por venir.