Bullying legislativo
14 de enero - 2014

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Por Fernando Tamayo

La semana anterior se presentó en el Congreso del Estado uno de los capítulos más peculiares en la histórica “democrática” de nuestra Entidad. La distribución de los cargos directivos y administrativos en la Sexagésima Primer Legislatura, así como la integración de las Comisiones ordinarias, fue un acontecimiento que sin duda marcará el estilo del sistema de pesos y contrapesos local.

Tras la conformación del llamado G-18, la consigna fue clara, «en todo modelo democrático las mayorías son las que deciden». Por ello, la labor del Presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política, el priistas Marco Mena Rodríguez fue igualmente puntual, construir una mayoría sin importar el costo tanto político como pecuniario.

Así, la estrategia y el mensaje fue claro, dejar fuera a aquellos partidos donde el consenso -al menos por ahora- resulta poco viable para el sistema y «coquetear» con aquellos cuyos intereses resultan controvertidos.

Bajo esa premisa, el Revolucionario  Institucional construyó un acuerdo con aquellos institutos políticos que hoy son el fiel de la balanza en el juego de “check and balances” que caracteriza a los singulares representantes locales.

Sin embargo, la operación puede traer como consecuencia dos escenarios que hasta ahora se vislumbran. En primera instancia, la construcción de un bloque afín al tricolor capaz y deseoso de aprobar cuanta circunstancia convenga al sistema sin importar el costo y tomando como consideración los intereses personales, partidistas o de grupo. O bien, por otro lado, abrir en medio de la disputa en el Congreso un canal de comunicación sustentado en el hecho de que ni al PRI le conviene esgrimirse cómo autoritario ni a la oposición le beneficia mantenerse aislada.

Tal vez por esto último, aquellos sobrevivientes del G-18, hoy con mayor medida, han mostrado su interés de construir acuerdos que generar divisiones.

Esperemos por el bien de los tlaxcaltecas que nuestros representantes locales no olviden que en democracia sólo se puede avanzar a través del consenso y la concertación, jamás podrá construirse mediante el autoritarismo ni mucho menos con el bloqueo, capricho ni chantaje.

Un Congreso dividido y fraccionado fomentará que el sistema de pesos y contrapesos sea visto como una falacia y que los controles que el mismo supone jamás sean eficaces y eficientes. El bullying legislativo es un camino peligroso para el régimen democrático tlaxcalteca. Al tiempo.

Desde la barrera

El día de hoy, el mandatario estatal se referirá a los tlaxcaltecas con el objetivo de brindar un mensaje con motivo de su tercer año como responsable de la administración local. Con ello, el marianismo vivirá su segunda parte de gobierno. Habrá que estar atentos al juego de señas y señales que comenzarán a sentirse en este ambiente de sucesión.

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