Promesas de campaña, pendientes de hoy
9 de enero - 2014

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Senadora Adriana Dávila Fernández

Arranca el año 2014 con muchas expectativas sociales ante las modificaciones constitucionales, consolidadas por acuerdo mayoritario de las fuerzas políticas representadas en el Congreso mexicano.  Desde hace 13 años se buscaban cambios que permitieran transformar al país, y que para lograrlo eran indispensables compromiso y responsabilidad por parte de la oposición.

Las mexicanas y los mexicanos esperamos, sin duda alguna, ver resultados, sobre todo en los tópicos de seguridad y economía.  Sin embargo, las condiciones no mejorarán sin la actuación oportuna de las autoridades para inhibir la inseguridad pública e impulsar el aparato productivo.

En su momento, el Presidente Peña –candidato del PRI-Verde-, hizo promesas de campaña en las que se comprometió a cambiar a México, a dar resultados palpables en materia de seguridad en el corto plazo y decía “no se me olvida el dolor de las familias que han perdido a sus seres queridos, por el ataque impune de los criminales”.  Propuso “un México en paz y con tranquilidad, un país con orden y crecimiento; una Nación de oportunidades para todos”.

Ha pasado poco más de un año de su ejercicio público y, de aquellos conceptos y promesas de campaña, queda la incertidumbre ante la falta de resultados.  No hay seguridad pública que acompañe la convivencia diaria; aumentan los grupos organizados que pretenden hacer justicia por mano propia (autodefensa), ante la ineficacia de los funcionarios responsables de garantizar la paz pública; continua la contabilización de muertes violentas ante la desesperación de la población que poco o nada puede hacer ante la delincuencia organizada, amparada por la sistemática impunidad.

Fue promesa de campaña; hoy, es un pendiente que demanda resultados.

En algunas entidades federativas existen espacios carentes de gobernabilidad, con ausencias evidentes de autoridad, como en Michoacán.  En general, se ha instrumentado una estrategia contra el crimen organizado que, en términos prácticos, salvo la difusión, no es distinta a la aplicada en el sexenio pasado.  Ésta también fue promesa de campaña; hoy, es un pendiente que exige la actuación efectiva de las autoridades competentes.

Son diversos los instrumentos de medición que dan cuenta sobre hechos innegables: los mexicanos no nos sentimos más seguros que hace 12 meses, puesto que el secuestro y la extorsión se incrementaron en más del 30%.  Fue promesa de campaña; hoy, es un pendiente que demanda acciones concretas.

Con respecto al desempeño de la economía nacional, los pronósticos de crecimiento superaban los 3 puntos en enero del año pasado. 2013 concluyó con un crecimiento cercano al 1%.  Decepcionante ante el ejercicio ineficiente del gasto público y la poca inversión en obra pública.

¿Resultado?  Falta de empleo.  Fue promesa de campaña; hoy, es un pendiente de aquellos que presumían efectividad en el ejercicio de gobierno.

En otro orden de ideas, después de analizar las modificaciones hacendarias y medir el impacto social, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público optó por realizar pequeños ajustes para  evitar males mayores.   Es una lástima que los cambios sean insuficientes porque, ante el incremento de precios e impuestos, la carestía será mayor para la economía de las familias mexicanas.

RECUENTOS

Se hizo pública la lista de deudores al Sistema de Administración Tributaria.  Al no tener elementos suficientes que den certeza sobre la autenticidad y objetividad de la misma, mucho contribuiría a la transparencia, contar con datos precisos sobre el origen patrimonial de los miembros del Gobierno Federal, sin criterios discrecionales para incluir a unos y beneficiar con el silencio a otros.  El ejercicio pleno de la transparencia debe empezar en casa.  Este es otro pendiente de la Administración actual.