Memorable
19 de diciembre - 2013

Uno de mis corresponsales logró infiltrase a un desayuno realizado el martes en la casa del gobernador. Puntuales llegaron todos a la cita y su presencia fue uno de esos gestos que agradecemos los simples mortales quienes esperamos que nuestros gobernantes dejen de lado sus diferencias

Mr. Tlx

Uno de mis corresponsales logró infiltrase a un desayuno realizado el martes en la casa del gobernador Mariano González Zarur.

Omelet de huitlacoche, fajitas de carne, fruta y pan dulce fue el menú considerado para los alcaldes y diputados locales que entrarán en funciones –los primeros el 1 de enero y los segundos el 31 de diciembre–.

Puntuales llegaron todos a la cita. Su presencia fue uno de esos gestos que agradecemos los simples mortales quienes esperamos que nuestros gobernantes dejen de lado sus diferencias políticas y trabajen coordinados como parte de una gran máquina debidamente aceitada.

Mi corresponsal me da cuenta que no fueron asignados lugares para cada uno de los invitados, a excepción de la cabecera donde estuvieron acomodados los próximos representantes de la capital del estado y del Congreso.

Cada uno se acomodó con quien mejor le cae, pero la constante fue que los panistas se sentaron con panistas, los perredistas con perredistas y los representantes de los partidos chiquitines se acompañaron entre ellos.

Algunos fueron más protagonistas que otros, pero en general el ambiente fue de cordialidad política.

Desde el propio gobernador Mariano González que llegó relajado y con la mejor intención de romper el hielo, hasta algunos alcaldes y diputados electos que aprovecharon el encuentro para tomarse fotos e intercambiar número telefónicos y correos electrónicos.

Quizá contagiados por el ambiente navideño y de fiestas de fin de año, en su mayoría intentaron mostrar su mejor cara y actitud, aunque otros no pudieron evitar algunas descortesías.

Por ejemplo, a excepción de dos, todos se despidieron del anfitrión, hasta hubo quienes se tomaron la foto del recuerdo.

En cambio el diputado electo del PAC, Serafín Ortiz, y el alcalde panista de Apetatitlán, Valentín Gutiérrez se hicieron ojo de hormiga y se desaparecieron sigilosamente. Olvidan que los cortés no quita lo valiente.

En contraparte la legisladora local y alcaldesa electa de Nanacamilpa, Lilia Olvera dejó atrás las diferencias y reconoció la envestidura del mandatario a quien no sólo le agradeció la hospitalidad, sino que ofreció respeto político.
Por cierto que la nota chusca la dio el propio gobernador al hablar de sus recientes viajes al extranjero.

En medio de su discurso se quejó, “mucha gente me ha cuestionado los viajes al extranjero, incluso cuando llego acá a Tlaxcala Adriana me reclama”, dijo al tiempo de dejar una ligera pausa lo cual provocó el nerviosismo y el desconcierto principalmente de los panistas, “me refiero a  Adriana Moreno (la titular de la Setyde), no piensen ustedes que me refiero a otra Adriana”, soltó en medio de las risas, tímidas y nerviosas en algunos casos.
Esperemos que este tipo de encuentros continúen en los próximos tres años, al final de cuentas los que más ganaremos con el entendimientos entre los políticos seremos los que vivimos en esta tierra.

Me despido y les deseo felices fiestas navideñas y de fin de año a nuestros lectores, este espacio se toma unas pequeñas vacaciones hasta el próximo 9 de enero cuando seguiremos retratando algunos aspectos de nuestra clase política.