A favor de la Iniciativa para la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción
13 de diciembre - 2013

columnaPor Lorena Cuéllar

Durante la última sesión del periodo ordinaria en el Senado de la República manifesté mi voto a favor de la Iniciativa para la creación de la Comisión Nacional Anticorrupción, y así lo expresé en coincidencia con mi compañero el Senador Alejandro Encinas, cuando señala que se ha:
“construido un acuerdo, -con este Dictamen que crea el órgano autónomo anticorrupción- que va a ayudar a atacar uno de los peores males, el peor mal de este país, que es la corrupción, no solamente en los asuntos públicos, sino también en los asuntos privados del país”( Sen. Encinas).
Como nunca antes, los mexicanos estamos ávidos de la rendición de cuentas.

Estamos cansados de los arreglos en lo oscurito, el tráfico de influencias, el diezmo, las complicidades políticas que todo lo toleran, y que son temas insoportables para México que además experimenta uno de los momentos más tristes de su historia, la entrega de nuestros bienes petroleros a manos de particulares. Por ello, la satisfacción no es completa.

Nos da mucha pena, cuando tienen que venir otros, tras las fronteras, no solo a indicarle a este gobierno como debe reformar su Constitución y sus Leyes para el beneficio de los grandes capitales, sino también para evidenciar los penosos índices de Percepción de la Corrupción 2013 de Transparencia Internacional-México, que nos dice que nos encontramos entre los países más corruptos.

La nación se ubicó en la posición 106 de 177 a nivel mundial con 34 puntos, la misma que obtuvo en 2012.

Cifras que nos siguen alarmando, nos siguen dando un profundo coraje porque la percepción de corrupción por parte de la sociedad mexicana en el país aumenta año con año.

Compartimos el puesto, nada honrosamente, con Argentina, Gabón y Nigeria. Y entre los países que integran la OCDE, México se ubica al fondo de la tabla por debajo de Grecia e Italia.

Los países más corruptos, de los que estamos ciertamente muy cerca, son Afganistán, Corea del Norte y Somalia, que obtuvieron una calificación de ocho puntos.

La percepción sobre la corrupción, dice Transparencia Internacional, atribuye sus causas a que México cuenta “con una serie de acciones no articuladas” que hacen muy complicada una lucha eficaz contra la corrupción. Y una de las herramientas para emprender este combate es la transparencia.

Pero todavía peor, otra de las causas de la corrupción nacional es la impunidad, de ahí la necesidad de que debe ajustarse el sistema de justicia mediante una reforma para cerrar el espacio a este vicio, y cito a Transparencia Internacional: “Hay estados donde el delito prescribe antes de que se termine de auditar la cuenta pública. El problema es gravísimo. En algunas entidades el margen es de menos de dos años. En los mejores casos cinco. Nosotros pedimos que los delitos asociados a corrupción tengan una vigencia cuando menos de 10 años”.

Por ello, y entre otras grandes deficiencias, tenemos un sistema heterogéneo contra la corrupción, porque cada entidad tiene sus formas y reglas, cuando necesitamos ya una política y un sistema  anticorrupción nacional, que es uno de los motivos por los cuales hemos llegado a esta Reforma.

Y la necesidad, ciertamente es mayor cuando conocemos también que de cada 100 procesos por corrupción, uno o dos terminan en sanción, en tanto que en Japón de cada 100 denuncias que se presentan, 98 concluyen en castigo.

Si tanto nos queremos llegar a comparar o parecer con países altamente desarrollados en el sector económico, con reformas milagrosas y anti nacionalistas que aquí se han aprobado, primero deberíamos aplicarnos a aprobar mandatos estrictos y claros para combatir la corrupción, la falta de transparencia y una adecuada rendición de cuentas, donde los mexicanos tengamos certeza en qué y cómo se invierten sus recursos.

Son muchos los problemas y las consecuencias en  México por la corrupción, y sobre todo nos hemos convertido en un país sin sanción, en una nación que se niega a condenar y castigar con severidad a los infractores de la ley, a los corruptos. Fuera del país, nos ven como una sociedad impune que alcanza altos grados de “cinismo”.

De la misma manera como lo han hecho muchos analistas, cito a San Agustín: “Sin la justicia, los reinos son sociedades de bandoleros”.

Cierto, hay avances con lo que hoy aprobaremos…pero la tarea no ha concluido.