Los efectos de todas las “reformas estructurales” en el país
8 de diciembre - 2013

lcccolumna

Por Lorena Cuéllar

Se está creando el camino hacia una peligrosa centralización del poder en manos de una sola persona llamada Presidente de la República, para beneficio de los que a través de nuestra historia siempre se han beneficiado, así como el camino hacia una material privatización de los recursos energéticos de este país, aprovechándose de leyes creadas y queriendo imponer otras tantas, a modo y conveniencia del gobierno en turno.

Todos nosotros y también toda la gente de este país, se da perfectamente cuenta de las intenciones de las famosas reformas del Estado; no hay más que hacer una pequeña referencia de los temas que abarcan las mismas, entre otros:

a)  La creación y dotación a un sólo instituto nacional electoral federal de las facultades necesarias que controlen las elecciones en todo el país, lo que sin duda vulneraría la soberanía de las Entidades Federativas.

b) Las propuestas de reformas para condicionar la existencia de partidos políticos a un mayor número de afiliados, con las deliberadas y perversas intenciones de que sólo dos de ellos (PRI y PAN) gobiernen este país y de que se elimine la participación plural de la gente por medio de otros partidos.

c)  La propuesta de concentrar el mando de la policía de todo el país, en un mando único bajo el absoluto control del poder federal.

d) El impedir que los ciudadanos puedan auditar y fiscalizar por medio de verdaderos organismos autónomos, a todos quienes ocupan algún cargo en el gobierno, sin importar el nivel municipal, estatal o federal en que se desenvuelvan y; por el contrario, se han llevado las facultades de una Secretaría de la Función Pública a un rincón de la Secretaría de Gobernación, bajo el control directo del poder federal, para usarlo como mejor les parezca y en contra de quien sea.

e)  Realizar una supuesta reforma educativa, cuya verdadera razón ha sido efectuar un control político por parte del poder federal, sobre todos los integrantes del magisterio nacional y sus sindicatos, incluida la excesiva facultad para poder decidir sobre la permanencia en el puesto de los trabajadores de la educación y el control de las nóminas de los salarios de los profesores.

f)  Efectuar una llamada reforma laboral para afectar la vida de las verdaderas organizaciones sindicales que defienden los intereses de los trabajadores y en contraposición, para fortalecer el viejo “charrismo sindical” bajo control del gobierno y para beneficio de los patrones.

g) Y no conformes con todo lo anterior, ahora se pretende modificar la Constitución y crear leyes para privatizar los recursos energéticos, principalmente los correspondientes a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad.

Por una parte:

Tenemos el abierto intento del gobierno en el poder, de regresar al sistema presidencialista que tanto daño hizo y que por lo visto, quieren que continúe haciéndolo a este país; de regresar hacia la centralización del poder en manos del Presidente y la exaltación de su persona;  el regreso a los intentos por erradicar toda oposición al régimen establecido, la no tolerancia de  la crítica hacia las acciones de gobierno y la disposición de los medios de comunicación como agentes propagandísticos del mismo.

Estamos en presencia del flagrante intento por implementar un sistema de omnipotencia del Estado, en donde éste, controlado por una sola persona, pretende decidir  en términos casi absolutos sobre la economía, la política, la educación,  la elaboración de leyes y el destino de toda una sociedad, sin que  nada ni nadie se le oponga.

Por otra:
Se pretenden aprobar leyes en materia hacendaria y energética, que permitan la continuación de monopolios y la enorme participación de empresas extranjeras desde la exploración hasta la completa explotación de recursos energéticos (léase principalmente: petróleo y electricidad),  por medio de concesiones o celebración de contratos; lo cual significa además, el tránsito de cifras multimillonarias en dólares  dentro en un medio como el nuestro, en donde la corrupción está siempre presente.

Lamentablemente, lo que aquí se observa es el desmedido afán por crear las condiciones  legales que permitan la realización de grandes negocios, con intereses muy personales,  por medio de la transferencia a los particulares de la explotación de nuestros  recursos energéticos.
Por lo tanto, es necesario e indispensable que se detenga este comportamiento del gobierno en turno.

Todos esos temas mencionados, son tan trascendentes para la vida del país, principalmente el inminente atentado contra los patrimonios de Pemex y de la CFE de México, que:
1. Se debe aplazar la aprobación de las reformas energéticas, para dar previamente paso a una reforma político-electoral, que permita crear las condiciones políticas y las garantías necesarias de participación, no sólo de las distintas fuerzas de representación que existen en el Congreso de la Unión, sino de toda la ciudadanía del país, en la toma de decisiones sobre los grandes temas y  también sobre los graves problemas nacionales que padecemos.
2.  La reforma energética  debe sujetarse a una consulta popular, en donde la gente exprese su opinión sobre si es de su interés, el que se privaticen los recursos energéticos que le pertenecen.
No es justo ni conveniente, que la población de este país llamado  México, siga siendo una simple espectadora del actuar de los que supuestamente los representan y esté casi siempre sujeta a los intereses personales de éstos.
La población de este país debe decidir si la principal fuente de ingresos que tiene México, se pone en manos de particulares o no.
Yo, personalmente y como representante popular, estoy en contra de ello.

Finalmente:
No son necesarias reformas legislativas para modernizar Pemex o la Comisión Federal de Electricidad; se requiere de planeación y trabajo, se requiere de eliminar la corrupción e invertir en tecnología, se necesita que escuchemos a expertos en la materia que sean imparciales,  se requiere de administraciones capacitadas  y eficientes en nuestras  empresas  públicas.

Es necesario que se diga con verdad, que lo que está en juego, es la soberanía de nuestro país, porque al entregar los recursos energéticos a particulares, principalmente extranjeros, se están generando intereses en ellos de tal magnitud, que nos hace recordar cómo este país ha sufrido a través de su historia, muchas intervenciones de ejércitos extranjeros  y  padecido cuantiosas deudas externas, por las mismas causas, por las mismas circunstancias, por los mismos motivos, que hoy se están queriendo crear por medio de esta equivocada reforma energética.

Es el tiempo y es el momento de preguntarle al Presidente; yo se lo pregunto desde aquí Señor Presidente y se lo pregunta la gente a la que represento: ¿dónde está su corazón?
–          ¿con las personas a quienes les debe intereses? o
–          ¿con el pueblo de México?
¡Debemos retornar al camino de la democracia!;
¡México no quiere ni necesita a un Rey o un dictador!;
¡México necesita un Presidente democrático, concertador, honesto,  tolerante con los que pensamos diferente, eficiente en el trabajo y comprometido con los que menos tienen!.