¿Capacidad o experiencia?
4 de junio - 2013

La contienda comicial del próximo mes no es poca cosa si se toma en cuenta que marcará no sólo el rumbo del gobierno marianista, sino además, por que definirá el panorama político que envolverá a Tlaxcala durante los años venideros.

Fernando Tamayo

Las campañas políticas viven una incesante guerra por hacerse notar en el ámbito ciudadano. Candidatos y candidatas sea cual sea el puesto de elección popular por el que compiten,  los abanderados de las distintas fuerzas políticas de la Entidad buscan atraer los reflectores de la sociedad con el único fin de que los tlaxcaltecas con posibilidades de decidir el rumbo del Estado el próximo 7 de julio logren, al menos, saber que existen.

Lo cierto es que a pesar de que gran parte de las vías públicas se encuentran tapizadas por propaganda ya sea en espectaculares, bardas, pendones, autos, entre otros, pasando por los distintos medios de comunicación tanto tradicionales como electrónicos incluyendo redes sociales la ciudadanía vive una total indiferencia frente a los más de 10 mil candidatos que buscan su voto.

En este sentido vale la pena reflexionar en relación a los motivos por los cuales los tlaxcaltecas se muestran apáticos durante el periodo electoral local. En principio, la contienda comicial del próximo mes no es poca cosa si se toma en cuenta que marcará no sólo el rumbo del gobierno marianista, sino además, por que definirá el panorama político que envolverá a Tlaxcala durante los años venideros.

Bajo esta circunstancia debe tomarse en cuenta que los tlaxcaltecas viven al día de hoy un desánimo y desconfianza entre la clase política tradicional, toda vez, que ha sido incapaz de resolver los grandes problemas sociales que aquejan a gran parte de la colectividad. Frente a tal situación los electores se ven desmoralizados y desanimados ya que perciben que independientemente de la persona a la que otorguen su voto carecerá de las características necesarias para representar responsablemente el encargo público por el cual compite.

La desafección política, como es conocida por la teoría política, es la peor enfermedad que puede afectar a los sistemas democráticos, frente a ella, el abstencionismo se vuelve la carne de cultivo para las acciones antidemocráticas como el acarreo, la compra de votos, la movilización coaccionada, entre otras circunstancias que atentan contra la libre voluntad de votar.

En un proceso electoral caracterizado por la falta de participación social, apatía ciudadana, y falta de conocimiento de los candidatos y sus propuestas, quien más pierde es precisamente la sociedad que puede ser vulnerable frente aquellos que son expertos en la “operación electoral” ya sea antes, durante o después de la jornada comicial.

Por el bien de nuestro Estado es imperativo, que, como ciudadanos, preocupados por el acontecer social de nuestra Entidad tomemos conciencia del momento histórico que representa el elegir alguno de los contendientes, y sobre todo, reconocer a aquellos que tienen la capacidad y la experiencia para representar de mejor manera los intereses colectivos, de lo contrario, poco podrá abonarse al mejoramiento de nuestra calidad de vida. Al tiempo.

Desde la barrera

Y es que es tan poco común que se analicen las propuestas de los candidatos, que incluso ellos mismos ni sus equipos, son capaces de percatarse de lo plasmado en sus promesas de campaña. Tal es el caso de aquellos que han contemplado dentro de su propaganda política que las plazas laborales de los empleados públicos no dependan de su desempeño. ¿Si las plazas laborales no dependen del desempeño entonces de que deben depender?

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