Espaldarazo presidencial
6 de febrero - 2013

La relación entre Enrique Peña y Mariano González no podía estar mejor, y para muestra, las delegaciones federales. Resulta risible que panistas y perredistas cuestionen la llegada de priístas al gobierno federal, acaso esperaban que Sergio González fuera nombrado delegado de Oportunidades, o bien, que Salvador Méndez le fuera asignada Sagarpa, Sedesol o el Centro SCT.

Edgardo Cabrera

Aunque en su momento se puso en duda la relación entre Enrique Peña Nieto y Mariano González Zarur, en los hechos el vínculo entre ambos no podía estar mejor.

En la designación de delegados federales el gobernador Mariano mandó 13 propuestas al mexiquense, todas le fueron concedidas empezando por Anabell Ávalos en la Sedesol; Marina Sánchez Armas, en Oportunidades; Viviana Barbosa, en la STyPS; Daniel Corona Moctezuma en la Secretaría de Economía; Perla López en el ISSSTE; Enrique Padilla en Educación y Diego Levi Moreno, en Liconsa. Todavía faltan los que serán designados esta semana.

En tanto que en Sagarpa y SCT las representaciones federales recayeron directamente en cuotas para el hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong, y el mexiquense Luis Videgaray.

El ingreso de las propuestas marianistas en el aparato federal evidencia que existe confianza y fortaleza en la relación con el gobierno estatal.

Beneficios para Tlaxcala

El ingreso de marianistas a dependencias federales se debe traducir en una estrecha relación entre los dos niveles de gobierno para atraer mayores recursos económicos, eso es lo deseable.

En los dos primeros años de la actual administración fue evidente el trabajo dividido ya que las representaciones federales tenían la instrucción de fortalecer una desgastada imagen presidencial, construir la campaña de Josefina Vázquez Mota, y aceitar la maquinaria de cara al proceso local de este año (por eso varios ex funcionarios ahora serán candidatos).

Ante ello el gobierno federal manejó unilateralmente sus recursos y cercó la operación de programas sociales, igual que ocurrió en su momento entre el gobierno de Vicente Fox y el del perredista Alfonso Sánchez Anaya.

En el plano político

Resulta risible que panistas y perredistas cuestionen la llegada de priístas a las delegaciones federales. Sus quejas suenan a despecho y angustia por el estrangulamiento de los recursos económicos.

Cuando los panistas fueron gobierno, por supuesto que había panistas incrustados en las administraciones estatal y federal. En su momento el PRD también metió a la nómina a los izquierdosos que nunca habían probado las mieles del poder. Noticia hubiera sido lo contrario.

Ahora los priístas, claro, colocaron a sus cuadros en las estructuras de gobierno. ¿Acaso esperaban que Sergio González fuera nombrado delegado de Oportunidades?, o bien, que a Salvador Méndez le fuera asignada la delegación de la Sagarpa.

¿Libre de culpa?

A colación de Sergio, está por demás decir que los políticos tienen poca memoria, y ahí está el panista al acusar el uso de las delegaciones federales con fines electorales.

Sin duda algo sabe, o mejor dicho, muy bien sabe que su partido utilizó las cuatro decenas de representaciones del gobierno federal para operar políticamente y arrasar en los procesos electorales.

Aunque hoy varios de sus aliados les dieron la espalda (entre ellos el propio malagradecido Héctor Ortiz) en su momento tanto panistas como neopanistas emplearon el padrón de Oportunidades, los recursos de la Sagarpa, y los programas asistencialistas del gobierno de Calderón para –por ejemplo- llevar a la Cámara de diputados federal a tres diputados que carecían de carisma y capital político.

También conjugaron los recursos federales y estatales –donde por cierto Sergio fue secretario de Gobierno- para imponer una mayoría azul en el Congreso local.

También los panistas presionaron y ahorcaron a los alcaldes opositores al complicarles las tareas de gestión de recursos públicos para obras mediante el programa “Elektra”, mejor conocido como “tandas” o “abonos chiquitos”.

No presupuestaron en los dos últimos años de la pasada administración estatal 2 mil millones de pesos que sirvieron no sólo para financiar campañas, sino para pagar jugosos bonos de retiro.

Ahora sin el capital económico de las 40 delegaciones federales es entendible la preocupación del dirigente estatal del PAN que erróneamente forjó el poderío de su partido con base a cuotas clientelares, las mismas que les fueron arrebatadas la última quincena de enero.

En todo lo dicho por Sergio sólo hay una cosa cierta: tanto en el pasado como en el presente quienes usen, hagan o hayan utilizado recursos públicos para comprar votos deben ser llamados a cuentas y sancionados. Quien esté libre de culpa…

Nuevas Pistas

Seguirle la pista a un funcionario de medio pelo del sector agropecuario que de la noche a la mañana pagó la hipoteca del rancho de su familia y además le alcanzó para comprar una nueva propiedad por algo así como 3 millones de pesos.

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