Informatitis
24 de enero - 2013

La enfermedad virulenta infecciosa que puede evolucionar de diferentes formas clínicas y convertir a nuestros políticos en seres despreciables ó bondadosos, amorosos ó intolerantes, nobles o tiranos, eso sí, en todos los casos se vuelven protagónicos

Mr. Tlx

Desde hace muchos años llegó a Tlaxcala una de esas epidemias que se enraizaron en lo más profundo de nuestra clase política y que lo mismo afecta a los que por sus venas corre sangre azul, que a los hepáticos (por eso de su tono amarillo), ó a los patrióticos (al menos por portar los colores de la enseña nacional).

Y no se trata de un mal físico sino de un padecimiento de tipo emocional o egocéntrico, según se trate el caso.

Es la informatitis, definido como una enfermedad virulenta infecciosa que puede evolucionar de diferentes formas clínicas y convertir a nuestros políticos en seres despreciables ó bondadosos, amorosos ó intolerantes, nobles o tiranos, eso sí, en todos los casos se vuelven protagónicos.

En eso de la informatitis, desde diciembre mis corresponsales y enviados han documentado diferentes cuadros clínicos de los alcaldes, por ejemplo, el de Huamantla tuvo que ser puesto en cuarentena y se le prohibió cualquier contacto con las personas. Carlos Ixtlapale optó por un informe virtual al dejar de lado un acto público pero tapizando las calles con propaganda con su imagen.

En diciembre Rosalinda Muñoz se le adelantó a la mayoría de sus homólogos al rendir cuentas de su gestión en un acto que pareció la representación de una obra de teatro ya que mientras aseguraba que el compromiso era concluir su gestión como alcaldesa, por el otro maquinaba su salida para buscar ser diputada local. Sin duda la informatitis la afectó con la pérdida de la memoria.

También en diciembre Pedro Pérez se contagió del mal al pasar de un estado tiránico y despreciable a uno noble y bondadoso. Sus síntomas quedaron registrados en un video difundido en youtube en el que se le ve una peculiar, yo diría extraño, muy extraño rostro, algo se le dibujaba, le aparecieron unas cosas blancas –creo, dientes-. Los especialistas nos dijeron que se trató de un intento de sonrisa, síntoma, sin duda, de la informatitis.

Otro más de los contagiados fue el alcalde de Tepeyanco Jovany Ixtlapale. A él la informatitis lo hizo protagonista al pasar de discreto personaje a político que atrajo reflectores. Sin duda sus asesores en comunicación son quienes lo contagiaron.

En Apizaco, y para cerrar la temporada en donde aqueja la informatitis, el alcalde Orlando Santacruz contagió a varios políticos, rivales y seguidores del mal de la curiosidad ya que captó las miradas y una gran convocatoria que incluyó hasta a alcaldes de otros estados del país.

Y en otro tema, me anticipo al hecho, ya que este viernes fuí invitado a la celebración del primer aniversario de Gentetlx con un programa pensado en la clase política de la entidad.

Además del brindis, el que por cierto no perdería por nada del mundo, ya que un vinito tinto al caer la tarde siempre se agradece. Mi principal corresponsal me adelantó que se tiene preparada la presentación de un nuevo proyecto que estará aderezado por la breve charla de Rafael Vargas Pasaye, consultor político, conferencista, periodista nacional y experto en el impacto de los medios digitales y las redes sociales en las campañas políticas.

La cita es este viernes a las 17 horas en el Centro Cultural La Libertad donde estaré puntual para contarles lo que ocurra en el evento que anticipa reunir a personajes vigentes en la política y a aquellos que muy pronto serán los nuevos protagonistas en este año electoral.

Nos leemos la próxima semana.