El retiro de “El Pana”
7 de enero - 2013

Gerardo Orta

Recientemente en diversos medios de comunicación taurinos se ha hablado de la despedida de Rodolfo Rodríguez “El Pana”, el torero de Apizaco que ha probado las mieles del triunfo, pero también los sinsabores del toreo.

A Rodolfo ya le pesan los años, y parece que ahora si es la definitiva, sobre todo cuando el año pasado se le vio, quizás, en su peor momento cuando intentó torear en la Monumental de Aguascalientes en una tarde que quedó para el olvido del torero de Apizaco. Esa tarde, compartió cartel con el francés Sebastián Castella y Diego Silveti.

Es positivo que “El Pana” piense en el retiro, pues atrás de él vienen empujando fuerte jóvenes toreros que acaparan la atención del toreo moderno y que, a pesar de que el de Apizaco es, ciertamente, el “ultimo romántico de la fiesta de los toros”, sus facultades físicas ya no pueden competir con las de los matadores que están renovando la baraja nacional.

El “Brujo de Apizaco”, perteneció a una generación de gitanos, de bohemios y toreros arrebatados que ante todo, mostraron afición a los toros.

Si Rodolfo Rodríguez “El Pana” decide irse de los ruedos de México, lo hará dejando herencia de un toreo que, quizás, pocos coletudos ejecutan. Aquellas suertes antiguas que siempre mostró con el capote y la muleta, su toreo a la mexicana y su desparpajo al ejecutar banderillas en sus buenas épocas.

Su parsimonia al partir plaza y hacer el paseíllo, siempre frenándose justo frente a la puerta de toriles, arrastrando las zapatillas y con su proverbial puro en la boca, siempre serán características definibles de “El Pana”.

Rey Mago

Por cierto que este lunes se cumplen seis años de aquella faena histórica en la que “El Pana” soltó los duendes en el ruedo de la Monumental Plaza México.

“Rey Mago” fue aquel toro que marcó el resurgimiento del torero de Apizaco, pues aquella tarde de invierno, un siete de enero del 2007, representaba la despedida de los ruedos de “El Pana”.

En esa ocasión, dejó una pintura de muletazo. Ejecutó un trincherazo por el lado izquierdo del toro, que fue motivo de pinturas y una escultura que se colocó en las inmediaciones de la Plaza de Toros de Apizaco, coso que por cierto, lleva su nombre.

De paso decir que dicha escultura muestra una imagen muy deteriorada por el descuido de las autoridades y de los mismos promotores del monumento.

Una de dinastía, ¡le tocó a los Rivera!

El joven torero Fermín Rivera, toreó por nota en la corrida número doce de la Temporada Grande en La Monumental Plaza de Toros México.

Tal como lo hizo la temporada anterior, la 2011-2012, Fermín honró al toreo de dinastía que representa. Por ambos lados, Rivera ejecutó pases al natural y derechazos que cimbraron a los sensibles corazones de la afición capitalina.

En México y a los buenos aficionados, gusta mucho el toreo limpio, sin adornos excesivos, valiente y que no abandona la elegancia.

Los naturales de Fermín Rivera al toro “Gavioto” fueron lo mejor de su faena. Tandas continuas y bien logradas, a pesar de que el toro le tocó la muleta por instantes al salir de la suerte, gustaron los pases que siempre remató con el forzado de pecho.

En el epílogo de su faena, ejecutó –como es la moda actual- sendas manoletinas que también emocionaron a la asamblea.

A Fermín no se le había visto ejecutar esta suerte al final de su faena, pero parece que también ha seguido la costumbre de los toreros de su generación –igual de jóvenes- que al final de la labor muleteril, hacen gala de la manoletina o las bernadinas.

Fermín Rivera dio la nota en la corrida número doce de la temporada. Lo hizo de buena manera, y parece que está puesto para colocarse al nivel de la nueva generación de toreros mexicanos que están renovando positivamente la baraja taurina mexicana.
Carteles de postín

El próximo domingo en la Plaza México se presentará un cartel atractivo para los aficionados que gustan del buen toreo y la elegancia del rejoneo.

Harán el paseíllo en la “corrida que nadie quiere torear”, la 13, el rejoneador español, Leonardo Hernández, y a pie actuarán Arturo Macías “El Cejas”, y Joselito Adame, ambos toreros hidrocálidos.

Para el domingo 20 de enero, también en La México, un cartel que ningún aficionado podrá perderse. Un mano a manos entre dos figuras del toreo, que además, son imán de taquilla, una figura consolidada y el otro más joven, pero que ha cautivado a la afición.

El español, Julián López “El Juli” y el mexicano, Diego Silveti, matará una corrida de Fernando de la Mora, en la segunda corrida de la segunda etapa de la Temporada Grande 2012-2013.