Hijazo de mi vidaza
15 de noviembre - 2012

Uno de mis corresponsales asignados al Congreso local me reveló algo de lo que sigo sin dar crédito: el diputado Ramiro decidió utilizar recursos públicos y la infraestructura del palacio legislativo para promover a su “hijazo de su vidaza”

Mr. Tlx

Siempre he creído que algunas series de la televisión comercial mexicana retratan fielmente a nuestra sociedad.

Más allá de la condena de algunos sectores contra grandes emporios del entretenimiento y la comunicación como Televisa, estoy seguro que algunos programas del canal de las estrellas se han vuelto parte de nuestra cultura, entendida ésta como el “conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo”.

Cientos son los programas y películas producidas por la empresa de Azcárraga, pero de uno en particular me voy a referir en esta ocasión gracias al diputado priísta Ramiro Vázquez Ramos, quien –aclaro- me merece todo mi respeto junto con su familia, no obstante al ser una figura pública está sujeto al escrutinio.

Resulta que uno de mis corresponsales asignados al Congreso local me reveló algo de lo que sigo sin dar crédito, ya que el diputado decidió utilizar recursos públicos y la infraestructura del palacio legislativo para promover a su “hijazo de su vidaza”.

Sí, en lo que considero una desacertada parodia de Gordolfo Gelatino y Doña Naborita en los Polivoces, a Ramiro Vázquez se le prendió la “brillante” idea de instruir al área de comunicación social del poder legislativo para difundir un comunicado de prensa donde se da a conocer la presentación musical de su hijo Tonatiuh Vázquez Vilchis.

El talento del joven músico no está a discusión por lo que no entiendo cómo permitió que su progenitor, por cierto el más improductivo del congreso, le ayudara –además-  a dar a conocer mediante el mismo comunicado de prensa la producción discográfica «Nin Yolkokol» (Esta pasión) del músico originario de Tlaxcala.

Lo realizado por Ramiro podría entenderlo de cualquier padre que quiere apoyar a su hijo, pero no de un diputado que cobra una jugosa dieta cercana a los 100 mil pesos. Bien podría utilizar su dinero para impulsarlo en su desarrollo artístico.

Y es que no conforme con realizar caravana con sombrero del pueblo –-en este caso al utilizar el área de comunicación social— según mi corresponsal el legislador habría exigido a la Junta de Coordinación y Concertación Política que contribuyera con bocadillos y vino para los asistentes.

Aún peor, en lugar de rentar –insisto con su dinero– un salón o auditorio, decidió que el Congreso le preste el Patio Vitral para que ahí se haga el evento, ahora sí que como dijera el Gordolfo Gelatino: “ahiiií padre”.

Ya que estamos con la música y en otro tema más agradable, lamento no haber realizado antes la recomendación, pero aprovecho este espacio que me brinda semanalmente Gentetlx para destacar el filme “Hecho en México”, del director británico Duncan Bridgeman, y la productora y experta musical Lynn Fainchtein.

Hace unos días tuve la oportunidad de verla y en verdad me dejó un grato sabor de boca ya que refleja acertadamente nuestra mexicanidad. Pero lo que resulta escalofriante es que sea un extranjero quien nos haya retratado tan acertadamente.

Dado que no soy un experto en cine les comparto la siguiente liga de una autoridad en la materia y que recientemente leí en el semanario Proceso.

http://www.proceso.com.mx/?p=321338

Nos leemos el jueves de la próxima semana.