Conflictos = ¿votos?
26 de octubre - 2012

En los restaurantes y cafés de la capital el desfile de aspirantes, suspirantes y negociantes es cada día mayor. En este contexto preelectoral, los partidos políticos enfrentarán sus propios demonios internos, en el PRI el destierro de Beatriz, en el PAN el abuso de Ortiz y en el PRD la salida de AMLO. y quien una vez más quedó evidenciado por su ineptitud fue el alcalde de Tlaxcala después de que el Congreso local le reprobó su cuenta pública

Edgardo Cabrera

La actividad política en el estado de nueva cuenta se empieza a multiplicar. En los restaurantes y cafés de la capital el desfile de aspirantes, suspirantes y negociantes es cada día mayor.

A la par, el chantaje, la capitalización y el uso de grupos sociales comienzan a la alza. Los conflictos municipales, las inconformidades con las autoridades y el interés económico son el galimatías perfecto utilizado por los partidos políticos y sus dirigentes.

En este caldo de cultivo la elección de los nuevos miembros del Instituto Electoral de Tlaxcala y la búsqueda de posicionamiento de los suspirantes anticipa un cierre de año cargado de conflictos abanderados por algunos politiquillos que supuestamente abanderan la “causa” de algunos sectores, por ejemplo Fortunato (panista por generación espontánea) que ha antepuesto sus intereses personalísimos y de grupo sobre los de la población que dice defender.

Al interior de las huestes panistas y perredistas se cocinan movilizaciones utilizando de nueva cuenta a las personas de la tercera edad por el tema de la reforma a la ley de adultos mayores que mantuvo los 65 años como la edad mínima para acceder al programa de entrega de apoyos económicos, rango, insisto, que fue fijado precisamente por la anterior administración encabezada por Acción Nacional y que contó con el aval de sus hoy aliados perredistas que consideraron progresista el planteamiento tlaxcalteca ya que en el plano federal la Sedesol entrega los apoyos económicos a partir de los 70 años.

Otro factor más a capitalizar será el tema de la reforma al sistema pensionario del estado, donde el sindicato 7 de mayo ha encontrado en las senadoras de izquierda Lorena Cuéllar y Martha Palafox sus mejores aliadas para defender sus canonjías disfrazadas como conquistas laborales; prueba de lo anterior es su negativa a participar en las mesas de trabajo para construir una nueva normatividad para Pensiones Civiles de Tlaxcala.

Los demonios partidistas

En este contexto preelectoral, los partidos políticos enfrentarán sus propios demonios internos. Los tricolores que, por cierto, han sido incapaces de defender a su gobierno al enmudecer ante una serie de embates de sus opositores, están concentrados en la extinción del beatricismo controlador del PRI estatal y quieren lograr el revelo de una nueva generación encabezada por los bebesaurios.

El primer paso será la renovación del Consejo Político donde pretenden desaparecer a los peones de Beatriz Paredes.

En el PRD la falta de liderazgo y de ideología los sumerge en una serie de enfrentamientos, el primero: la renovación de sus consejeros estatales y nacionales -de nueva cuenta- ya que los elegidos hace unos cuantos meses fueron impugnados debido a la inmundicia de la elección interna que derivó en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenara reponer el procedimiento.

Segundo: los perredistas, a pesar de haber ganado una senadora y dos diputados federales, enfrentan su peor crisis ante la decisión de López Obrador de migrar y hacer su propio partido político llevándose con él su capital que se sustenta en la gente que voto por él más que en esos falsos líderes izquierdosos.

Y en el PAN, bueno, ni se diga, su peor demonio interno es Héctor Ortiz, que con su debilitado pero muy hábil grupo en eso de la estrategia política y la generación de conflictos, dividirá a los albiazules a la hora de designar a los candidatos.

Como azules buscarán el debilitamiento de los panistas de cepa, y como Aliancistas Ciudadanos, le apostarán a ganar alcaldías y escaños en el Congreso local.

Evidenciado

Quien una vez más quedó evidenciado por su ineptitud fue el alcalde de Tlaxcala, Pedro Pérez, después de que el Congreso local le reprobó su cuenta pública por incurrir en irregularidades financieras que rebasan los 20 millones de pesos, incluso existe una denuncia penal en contra del edil presentada por la Auditoría Superior de la Federación.

El alcalde, que quiere erigirse como mártir de su partido e incluso del gobierno de Mariano González, demostró que no es necesario estar un año, tres o cuatro (como propuso al poder legislativo) para rendir buenas cuentas.

Ahí esta el caso de su antecesor, Zenón Ramos, a quien le validaron su manejo financiero durante el breve lapso en que estuvo al frente de la comuna a donde llegó después de que Lorena Cuéllar pidió licencia para competir por la candidatura al gobierno del estado.

El Órgano de Fiscalización Superior le detectó a Pérez Lira una serie de anomalías por el ejercicio fiscal 2011, las cuales continúan en este 2012, año en el que mantiene un retraso en la entrega de sus cuentas públicas.

El alcalde que gusta de traer escoltas, camioneta blindada y mantener como “asesores” a sus familiares, enfrenta un proceso legal ante la PGR debido a que contrató a una empresa para la colocación de luminarias, las cuales no han sido instaladas y cuyo monto asciende a 10.8 millones de pesos.

Afortunadamente ya sólo falta un poco más de un año para que concluya su gestión, desgraciadamente la mala administración de los recursos públicos sigue latente en agravio de los capitalinos.

Nuevas pistas

En la capital del estado lejos de depurarse va en aumento la lista de aspirantes a la alcaldía y dos diputaciones. Tres ex candidatos a legisladores federales, cuatro regidores, dos diputados, ex alcaldes y dos funcionarios estatales en la mira.

Nos leemos el miércoles

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