Problemas mentales
22 de marzo - 2019

Por José Luis Ahuactzin

Los de la cuarta transformación cada vez que abren la boca es para hundirse en su propio lodo y sarta de mentiras e incongruencias entre lo que dicen y hacen.

No les caería mal una visitadita al psicólogo para que revise el funcionamiento de su psique; miren que cometer errores y no aceptarlos es un signo o síntoma de salud mental con daño irreversible.

Los legisladores, por ejemplo, presentan un cuadro de disonancia cognoscitiva que los ha llevado a cometer error tras error que les implica no aceptar su realidad y, por el contrario, culpar a terceros.

A finales de este mes, los jilgueros de la calle Allende 31, cumplirán 7 meses de 3 años del periodo por el que fueron electos y  nada más no dan una; aunque solo se salvan por el acierto de prohibir el uso de plásticos y unicel.

Enumeramos sus pifias desde agosto, fecha de su ingreso, se destacaron por su ignorancia en la totalidad de los artículos de las constituciones federal y local, su embolsó de 800 mil pesos de sueldos y aguinaldos de 4 meses en 2018; la aprobación del Presupuesto de Egresos vetado por

el Ejecutivo al invadir esferas competenciales; el veto a la ley de austeridad, veto a reformas a ley de Protección Civil; y las acusaciones de errores por los presupuestos del TSJE y de la CEDH.

Por si fuera poco, su desconocimiento en materia legislativa les hace cometer pifia tras pifia, y como ejemplo el dictamen de la comisión de puntos constitucionales que en la sesión del pasado jueves absolvió al alcalde de Calpulalpan, Neptalí Gutiérrez Juárez, del proceso de revocación de mandato por anomalías financieras, el diputado del PES José Luis Garrido Cruz, debió excusarse y no votar -por congruencia- al ser ambos de la misma filia política.

La incongruencia deviene porque el mismo Reglamento Interno del Poder Legislativo así lo establece, que los diputados deben solicitar la sustitución o de plano su excusa por tener un interés personal; pero pese a violentar el marco legislativo y lejos de admitir su error será más fácil denostar o, peor aún, creer que es víctima de ataques; lo cierto es que a todo ese actuar se le llama impunidad y tráfico de influencias.

Entonces, ante todos estos actos  negativos, reprochables y criticables, niegan que hayan cometido errores y más bien se dicen víctimas de los medios de comunicación, pensando que ellos son los enemigos.

La disonancia cognitiva es cuando una persona al mismo tiempo tiene pensamientos y actos contradictorios; es decir, que sabe que cometió un error, pero niega admitirlo pensando que él es superior al resto.