REsagaDO
20 de marzo - 2019

Por Edgardo Cabrera

Soñar, o en este caso, aspirar, no cuesta nada, sin embargo el constructor Juan Carlos Sánchez García equivocó el camino. Las ansias de reflectores sólo lo han mostrado como un personaje desesperado por despegar en popularidad a costa de lo que sea.

En lugar de dar tiros de precisión para construir una sólida candidatura, dispara con salvas a todo lo que se mueve.

Por ejemplo, la utilización de los festejos de carnaval para promover su imagen fue mal visto, máxime porque se le ocurrió la “brillante” idea de colocar anuncios espectaculares donde destaca su fotografía en primer plano, y de fondo un huehue, en clara violación a la legislación electoral.

En redes sociales también comete pifias a diario, la última tiene que ver con un tweet donde destapó su aspiración para competir a un cargo de elección popular en el año 2021.

“Ha iniciado un caminar, un sueño, más para el 2021, está en nuestras manos dejar que nos sigan gobernando los mismos o de plano buscar la modernidad y el crecimiento económico, hagamos un mejor Tlaxcala para vivir! (sic)…”, escribió, pero en el pecado llevó la penitencia.

No olvidemos que pocos meses atrás perteneció a esa misma clase de personajes en el gobierno que ahora critica, y sí, a su paso hizo gala de abusos y transgresiones al marco legal del estado, empezando por la Constitución política.

Acaso ya olvidó que como presidente de la Mesa Directiva del Congreso se prestó a una operación perversa para –mediante chicanas- frenar la llegada de los diputados suplentes tras la separación de varios de sus homólogos que aspiraban a la reelección, algo que terminó por resolver la SCJN a favor de los quejosos.

A la lista de sus errores en busca de popularidad se agrega su aparición en bodas, quince años y bautizos, o de plano como colado en inauguraciones de obras públicas.

En el PAN la caballada pasó de flaca a desnutrida, y aquellos que forjaban sus aspiraciones con base en el Morenovallismo se quedaron huérfanos.

De querer realmente competir por la gubernatura deberían dejarse de ocurrencias y protagonismos como los del Saga y convertirse en verdaderos opositores; acaso olvidan que Morena gobierna el país y PRI el estado.

Las medias tintas no tienen cabida. Si quieren andar bailando con huehues o haciendo política de los “compadritos” mejor que se queden en su casa a seguir construyendo castillos en el aire.

IGUALITOS

Apostando a la memoria de corto plazo, los levantadedos han dejado correr los días para que se olviden los abusos y excesos documentados en el TSJE, la CEDH y el propio Congreso local.

En materia presupuestal parece que eso que llaman “errores”, fue realmente parte de un plan para saquear el dinero del pueblo.

En el poder judicial siguen gozando de percepciones fuera de cualquier realidad, luego de que quedarán etiquetados en el presupuesto de egresos incrementos de locura que llevaron, por ejemplo, al presidente del TSJE a ganar 205 mil pesos mensuales.

En la CEDH, el presidente y los consejeros consultivos “honoríficos” son beneficiados con percepciones de más de 80 mil pesos mensuales, amén de que no hay nadie que le haga nada a Cid Copión y menos a la magistrada Amlofóbica Rebeca, por traficar influencias para integrar a la nómina a hija y esposo.

Y en el Congreso, además de solapar la ilegalidad en la contratación del vocero, la inmundicia sumerge a todos por actos cuestionados por el propio presidente AMLO al incrementarse en varios miles de pesos sus dietas, crear un fondo de moches de más de 400 millones de pesos, plagiarse iniciativas y llevar récord de pifias que terminaron en veto a decretos.

Evidentemente la impunidad llegó para quedarse con la comunión entre la Cuarta y la mafia del poder.