¿Y el cambio?
15 de enero - 2019

Por Fernando Tamayo

Desde su llegada los actuales Diputados Locales marcaron, al menos en el discurso, un alto nivel a su desempeño y sus resultados. En su momento como candidatos y después como Legisladores electos, los integrantes de la alianza “Juntos Haremos Historia” no se cansaron de pregonar que esta Cámara de Representantes sería el parteaguas en la historia legislativa de Tlaxcala.

Incluso y a escasos días de asumir el cargo los representantes populares tlaxcaltecas entregaron un documento al Presidente Andrés Manuel López Obrador donde se comprometían a hacer real los principios básicos del “Lopezobradorismo”, el “no robar, no mentir y no traicionar” serían los pilares que sostendrían a esta Legislatura.

Desafortunadamente para los representantes de la Cuarta Transformación y para el resto de los tlaxcaltecas que no votaron por ellos, esas promesas no fueron más que una tomada de pelo dado que en los hechos los morenos no han hecho otra cosa más que contravenir todo aquello que prometieron defender y evitar.

Sus acciones no solo han evidenciado anhelo de poder y agandalle, sino además han puesto de manifiesto su escaso conocimiento del proceder legislativo y de las facultades y atribuciones que tienen como Diputados Locales. Hoy, a escazos meses de asumir la mayor de sus responsabilidades, han transgredido una y otra vez la constitución local, las normas que de ella emanan y los reglamentos que les son aplicables.

Si lo anterior no fuera suficiente, el día de ayer por enésima vez expresaron que se encuentran más preocupados por satisfacer sus pretensiones de poder que atender la problemática político, social y económica del Estado. Para los representantes de la alianza morena ha resultado más importante pelearse por las posiciones dentro de su recinto legislativo que atender las observaciones realizadas por el Ejecutivo sobre el Presupuesto y su Ley de Austeridad a la que por cierto no pretenden adherirse, han dejado de lado los problemas por los que atraviesan ayuntamientos como el de Ixtenco o los de los organismos autónomos como los del IAIP, sin pasar por alto el recorte realizado a rubros presupuestales como la Seguridad y la Educación.

Así el cambio prometido por los actuales Diputados y tan anhelado por los miles tlaxcaltecas que en ellos confiaron simplemente no se observa por ninguna parte, incluso los excesos y acciones anteriormente criticadas y señaladas se han potencializado. Esperemos por el bien de nuestro Estado que de una buena vez los legisladores entiendan que su postura no debe ser de protagonismo, sino por el contrario, deben coadyuvar con el desarrollo de Tlaxcala desde el ámbito de sus responsabilidades, solo entonces podrán trascender en la Historia Política de nuestro Estado, de no hacerlo serán más de lo mismo que tanto hemos criticado. Al tiempo.

Desde la barrera

Y en eso de los llamados cambios de Régimen, la lucha contra el huachicol no ha dado más resultados que el de lacerar la movilidad de miles de mexicanos que no tienen la posibilidad de abastecerse de combustible. Por más que se quiera justificar la medida, hoy los efectos son más negativos que positivos. Deseamos que pronto, así como existen colas de mexicanos deseosos de obtener gasolina, se generen filas de presuntos responsables de robar combustible, entonces sí,  la medida habrá valido la pena.

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