Se los dijeron
17 de octubre - 2018

Por Edgardo Cabrera

Desde el fin de semana la Secretaría de Gobierno les advirtió a los diputados locales del riesgo latente de que estallara la violencia ante la reincorporación de Miguel Ángel Caballero Yonca a la presidencia municipal.

Sin embargo hicieron caso omiso del consejo, dejaron correr el problema y no tomaron ninguna decisión a pesar de que los inconformes cerraron desde el viernes la alcaldía con la advertencia de que el lunes no entraría a las instalaciones el presidente, en lo que constituyó una primera advertencia.

Como resultado de la indiferencia de los legisladores, ayer martes el grupo antagónico al alcalde decidió bloquear la carretera que conduce a Huamantla e incendiaron llantas, en lo que fue un segundo llamado de atención a los levanta-dedos que andaban en los festejos de aniversario de Calpulalpan, en lugar de atender el caso.

La tercera advertencia seguramente subirá el tono de la protesta, recordemos que en marzo pasado los inconformes decidieron incendiar patrullas y sacar a punta de golpes al edil y sus corifeos.

Queda claro que en Ixtenco no se andan por las ramas y que el conflicto escalará, mientras los flamantes diputados del cambio se mantengan insensibles.

Soberbios    

La salida en el caso de Miguel Ángel Caballero Yonca es muy clara, se debe desahogar y concluir el juicio político iniciado por la anterior legislatura y emitir un fallo definitivo.

Mientras lo anterior no ocurra y les siga temblando la mano, o en su caso el dedo, cada una de las partes involucradas podrá argumentar lo que a su juicio convenga manteniendo posiciones irreductibles: los inconformes no dejarán que el alcalde asuma funciones, mientras que el acusado seguirá montado en su macho de ejercer el poder.

Queda claro que los noveles legisladores no tienen brújula y la soberbia los invade al no aceptar las recomendaciones del Ejecutivo, pero tampoco al buscar una asesoría legal que les permita encontrar luz en el camino.

Qué mal Pes

Y en el otro municipio gobernado por el PES las cosas también van de mal en peor. Por segundo aniversario consecutivo de la anexión de Calpulalpan a Tlaxcala, la fiesta se las echaron a perder los inconformes con la administración del alcalde Neptalí Gutiérrez Juárez.

Aunque hicieron lo posible por intimidar a los quejosos y establecer un cerco para que no se acercaran al edil ni a sus invitados, al final de la ceremonia protocolaria realizada en el alcaldía, un grupo de familiares del presidente de comunidad de Guaquilpan se confrontó con policías municipales quienes intentaban impedir su protesta.

Aún con la represión y entre jaloneos con los uniformados, lograron gritarle una serie de insultos al alcalde al momento en que abandonaba el palacio municipal, y le reprocharon la violencia y las agresiones en contra de aquellos que están en contra del gobierno.

A la protesta se sumaron otros presidentes de comunidad y un grupo de tianguistas, quienes acusaron anomalías dentro de la administración pública.

Con ello queda claro una vez más que tanto los alcaldes como los diputados del extinto partido Encuentro Social han dejado en evidencia que lo suyo no es gobernar, ni la tolerancia, y menos el dialogo.