El chirrión
12 de octubre - 2018

Por Edgardo Cabrera

Vaya espectáculo que ocurrió en la sesión del jueves del Congreso donde quedó evidenciado, una vez más, que los actuales no son tan diferentes a sus antecesores pese a la promesa de la cuarta transformación por la llegada de los legisladores del “cambio”.

Resulta que la mayoría de los diputados Morenistas (6 de 11), que son la primera fuerza política en el Legislativo, rompieron con su coordinador y presidente de la JCCP, Víctor Báez, al que evidenciaron por supuestamente pactar “en lo oscurito” y sin consensuar las decisiones con su bancada.

Hablamos que al oriundo de Zacatelco se le volteó el chirrión por el palito y logró la hazaña de fracturar a los diputados pejistas, algo que no pudieron hacer sus partidos opositores.

Lo mismo le ocurrió a la segunda fuerza; 3 de los 4 petistas que conforman la fracción parlamentaria también desconocieron a su coordinadora, Irma Garay, a quien también acusaron de actuar unilateralmente, de paso, le dieron la espalda al de Morena, Víctor Báez.

El asunto que dividió a la aplanadora pejista fue la designación de los titulares de los órganos técnicos y administrativos del Legislativo, y es que si bien Morena, PT y PES se agandallaron las posiciones, resultaron más gandallas los coordinadores parlamentarios al imponer a sus cuates, compadres e improvisados en esas posiciones.

La Morena Mayra Vázquez evidenció las ambiciones de Báez, de quien no es la primera vez que tienen quejas sus correligionarios debido a la actuación unilateral con la que se conduce, por lo que los inconformes no dudaron en apoyarla para que sea quien asuma la coordinación de la bancada.

En el PT las cosas también reventaron contra Irma Garay quien no pidió opinión a sus pares para imponer al director de comunicación y relaciones públicas, y es que resulta que los otros tres inconformes ya tenían apalabrado con Lore cederle ese espacio a una de sus corifeas para que así le pagara factura a dos de sus medios fifís.

Sin embargo y pese a las fracturas internas, la votación fue mayoritaria a favor de los gandallas al lograr 14 dedos a su favor contra los 9 que estaban inconformes.

Citados

Ahora veremos las consecuencias porque es claro que la imposición de los funcionarios fue la gota que derramó el vaso en el bloque pejista al quedar evidenciada la falsa unidad.

Por lo pronto, este viernes la dirigencia citó de urgencia a todos los morenistas a un restaurante de Apizaco, la reunión seguramente será álgida por lo que la recomendación es desayunar ligero para evitar dolores estomacales.

No sería raro que el primero en recibir su jalón de orejas sea Víctor Báez a quien se le salió de control la bancada por lo que, de no llegar a acuerdos y limar asperezas, podría ratificarse la determinación de la mayoría de sus correligionarios para que deje la coordinación parlamentaria.

A tragar sapos

Si bien ahora los fifís de Lore han enfocado sus baterías para golpear sistemáticamente a Víctor Báez, lo cierto es que la auto proclamada vicegobernadora es la única responsable de crear a este Frankenstein

No olvidemos que fue ella quien operó para imponerlo en el cargo de coordinador, sin embargo el gusto poco le duró, ya que al quererlo utilizar como títere de su supina ambición política, el diputado se le sublevó desde el momento en que fue integrada la mesa directiva y posteriormente en el reparto de las comisiones legislativas.

Ahora, fiel a su costumbre, ha empezado a repartir culpas sin aceptar su única responsabilidad que le costó, por si fuera poco, quedarse sin nada en el reparto del pastel.

Auto quemón

Por cierto que en la sesión del jueves quien evidenció sus múltiples cachuchas fue el coordinador del PES, José Luis Garrido, ya que aseguró que el gobernador supuestamente le había llamado para que respaldara al coordinador parlamentario de Morena, sin embargo, dijo, él no aceptó la sugerencia. ¿Entonces para qué le tomó la llamada?, si es que eso fue cierto.

Su triste realidad es que se quiso curarse en salud, pero en los hechos quedó peor, ya que si bien no votó a favor, tampoco lo hizo en contra, prefirió salirse del salón de plenos y hacerse el desentendido, ¡qué casualidad!