El voto vale lo mismo…
7 de junio - 2018

Por Mauricio Hernández Olaiz

En las últimas semanas nos hemos enterado como un grupo de importantes empresarios han manifestado su preocupación por la llegada a la presidencia de López Obrador. A través de cartas a nombre de sus empresas, manifestaron a sus empleados, y a la opinión pública en general, los graves riesgos y la desestabilidad económica que traería una eventual victoria del ídolo de Macuspana, preocupados lógicamente por ver como a que a quienes dan empleo, voten en contra de los intereses de la empresa.

Compañías de la talla de Grupo México, Femsa Coca Cola, Bimbo, Herdez, Palacio de Hierro, Cinépolis, wal mart, Chedraui, entre otras, se han pronunciado o han invitado a sus trabajadores a razonar su voto, además de advertirles sobre las consecuencias de sufragar por un gobierno abiertamente populista, “Es la mejor oportunidad que tenemos de preservar el sistema económico que nos permite emplearlos”, dicen estos consorcios generando incertidumbre y miedo.

Pero la preocupación de estos poderosos empresarios, no es por la estabilidad y desarrollo de sus empleados, o el desastre de caer en las manos de un gobierno chabacano que les expropie sus emporios, López Obrador no va a nacionalizar la Coca Cola, o a cerrar la Bimbo, ni perseguirá a Germán Larrea para quitarle sus minas de cobre para dárselas a Napito, o dejarás de ser “totalmente palacio” para vestir de Milano, eso simplemente no va a pasar por muchos motivos y factores, luego entonces, ¿Por qué se preocupan tanto estos amigos ricachones?.

Es más simple de lo que pareciera, y por supuesto es solo por intereses comerciales, de millonarias utilidades y de poder. Carlos Manuel Urzúa Macías, quién sería el secretario de Hacienda en caso de ganar el Tabasqueño, en su momento manifestó que México; bajo el gobierno de López Obrador, implementaría una nueva normatividad en la recaudación de impuestos, esto es lo que no les agradaba nada a los empresarios arriba mencionados y enterémonos de porqué.

Actualmente Grupo México, en todas sus divisiones, generan ingresos superiores a los 775 mil millones de pesos, pero solo pagan de impuestos 46 mil millones, es decir, menos del 6%. Grupo Femsa Coca Cola gana 237 mil millones de pesos pero solo paga en impuestos el 3.3%, pero el caso de Bimbo es aún peor pues de los 179 mil millones de pesos que gana al año, la súper panificadora solo le entrega al fisco el 1.2%, en la misma situación se encuentran el resto de las empresas, denominadas cupulares, que no pagan más allá de un 5%.

Si usted amigo lector tiene una papelería, taquería, tienda de ropa, abarrotera o cualquier micro, pequeña o hasta mediana empresa; y como buen ciudadano está en regla y paga sus impuestos puntualmente, no me dejará mentir, usted paga de impuestos entre el 22.3% y hasta un 30% como lo marca la ley; es decir, si gana en un año $50 mil pesos, al SAT le paga $11,200 pesos aproximadamente, pero si tuviera los beneficios de Bimbo pues solo pagaría quinientos pesotes.

Auchh…

La razón de la preocupación de los poderosos empresarios arriba mencionados es que, según Urzúa Macías, a estas empresas se les cobraría mucho más de impuestos de lo que actualmente pagan. Dependiendo de sus aportaciones, negociaciones y compromiso social deberían apoquinar un mínimo de 9% y hasta un 16%; que aún está muy por debajo de lo que estipula la ley, pero que le causa enorme escozor a los multimillonarios empresariales, mientras que a las famosas PYMES el porcentaje de impuesto podría bajarles solo hasta un 18%, en otras palabras y pese a todo, los privilegios fiscales se mantendrían vigentes en las cúpulas pero por lo menos pagarían un poco más, sino de donde va salir para tanta campaña asistencialista de Don Andrés, quién a diferencia de Anaya y Meade, si haría cambios sustanciales en esta área de recaudación, por lo que los del billete siguen haciendo pucheros.

Y es que el argumento de siempre de las grandes empresas, para pagar casi nada, es que invierten millones de pesos, le dan movimiento a la economía, pero sobre todo, generan una cantidad monstruosa de empleo, solo Grupo México cuenta con más de 50 mil empleados, por eso deben de tener mejores condiciones, apapachos fiscales, que se les reduzca, difiera o se les devuelva el pago de impuestos.

Sin embargo, son las PYMES las que más empleo generan en nuestro país, con casi el 82% y producen más del 53% del producto interno bruto (PIB), mientras que las poderosas arriba mencionadas apenas aportan el 18% de empleo y el 32% del PIB, es decir, quienes deberían de recibir los alicientes del gobierno son las PYMES.

Lo anterior, claro está, era lo planeado hasta antes de la reunión que sostuvo el candidato de morena con los empresarios a puerta cerrada del pasado martes, en donde todo parece indicar que las presiones de los poderes fácticos han logrado que López Obrador le baje un poco a su rocanrol, manteniendo privilegios en ciertos sectores de elite.

En dicha reunión, trascendió, que López Obrador accedió a no crear una carga impositiva “tan elevada” de inicio en el sexenio – sin dejar claro aún los porcentajes del pago de impuesto-, pero de que tendrán incremento eso es ineludible, pero pasar de pagar 3.3% a 7% tampoco resolverá gran cosa. No obstante la que sería la gran estrellita económica populista Obradorista parece que cayó hecha añicos, por los suelos, parte de lo que tuvo que pactar el de Macuspana para; como con el Presidente Peña Nieto, crear un ambiente terso en la transición y dejar de lado las especulaciones del riesgo económico con su victoria.

La que sería secretaria de economía en el gobierno de Andrés Manuel; Graciela Márquez Colín, en varios foros había adelantado que en el tema del salario mínimo, las grandes empresas que tuvieran utilidades superiores  al 55 % deberían comenzar a pagar a sus empleados un salario mínimo, en una primera etapa, de hasta $198.00 pesos diarios y en el transcurso de máximo tres años de $323.00, y no el morboso de $88.00 pesos que actualmente pagan, sin embargo, luego de la reunión, este proyecto quedó desechado por completo y tan solo se buscaría incrementar a $110.00 el salario, pero ya no solo a las grandes empresas con enormes utilidades, sino a todas al parejo.

Es importante que como electores entendamos su juego de poder y que, en realidad, nadie hace o dice algo en beneficio de todos, cada uno de ellos tiene detrás, solo interés particulares y de grupo, en este caso no solo los políticos, también los grandes empresarios que no piensan ceder un centímetro de su poder económico y su influencia, tanto en el gobierno como con la sociedad.

Y todo podría quedar brillantemente sintetizado con el comentario de Sabina Berman en su cuenta de Twitter “Lo que no soportan algunos multimillonarios es que sus votos valgan lo mismo que el de sus obreros y mineros.”

@olaizmau