Analogía Electoral
17 de mayo - 2018

Por Mauricio Hernández

El pasado lunes la vorágine electoral se vio apaciguada,  unos breves minutos, para dar paso al entramado futbolero con el anuncio del técnico “nacional, de la pre lista de 28 pre candidatos para jugar la copa mundial.

Así como el de Macuspana mantiene la punta, según todas las encuestas sin sorprender a nadie, tampoco los 28 elegidos por Osorio. A  su llegada prometió que convocaría a los mejores futbolistas mexicanos, aquellos que estuvieran en su más alto nivel previo al mundial, no sucedió, no pasó, llamó a los de siempre, a los más famosos, a los que venden camisetas.

Si hoy el país no se lamenta demasiado por la salida de Margarita de la contienda, si lo hace, por lo menos el futbolero, por la no inclusión del “Gallo” Vázquez. Mientras la independiente no aportaba demasiado, ni a la carrera y menos a la nación, la ausencia del “Gallito” le quita al seleccionado a un contención de elite, de presencia y jerarquía, pero la diferencia es que una se baja por decisión propia, el otro no se sube por decisión ajena, una pretexta convicción, al otro le pretextan estatura, Messi el dios del fútbol, agradece que Osorio no dirija a su selección.

Si ya las campañas, luego de su primer tiempo, nos dejaron una contienda insípida, sin sustento, sin atractivo, trabada, con más patadas que jugadas, sin idea, con un esquema retrógrado y sin imaginación, el seleccionado no aspira a ser diferente, tal vez con chispazos pero lleno de rotaciones, esas que Osorio no cambia pese a verse hundido en las encuestas.

Osorio es como Anaya,  lleno de  cifras inexactas que cobijan con verdades a medias, capaces de  destruir un partido y un estilo, una filosofía de juego,  con tal de obtener  la candidatura o un empate con Alemania, solo para aparentar que se está en la elite político -futbolística.

O como AMLO, dispuesto a perdonar a aquellos que ya en el pasado nos traicionaron con sus malas actuaciones, su personalismo o su interés  económico por encima del equipo, Osorio no tiene empacho en convocar a Giovanni Dos Santos,  AMLO a Napoleón Gómez Urrutia, ambos llegan sin sustento, sin derecho y sin aprobación, salvo el del dedo que los señaló y arropó.

O como Meade, sin personalidad, sin convencimiento de la afición, sin entusiasmar a nadie, con un gran curriculum, pero para la oficina, no para dirigir a una nación, mucho menos a una selección, ambos saben mucho, pero para escribir un libro, aunque no sepan cómo se llama.

Y es que el TRI es como los partidos políticos, siempre los mismos, año tras año, mundial tras mundial, luego de un sexenio la patria no encontró a un elemento que sustituya al “Mesías” por la izquierda, luego de un mundial no surgió alguien en la punta que mueva a un mediático “Chicharito”, y aunque la juventud del “Cerillo” parecería refrescante por la derecha, con las mismas o peores mañas que sus antecesores no se espera una variante ofensiva que no vaya acomodada para buscar solo privilegios de grupo, o solo hacer goles para el lucimiento personal, en el centro se optó mejor por el  “ciudadano” que no sabe jugar de media punta, pero es completamente leal al estilo tradicional de juego.

De nuevo están los Oribe, Layún, Guardado, Ochoa o Corona, como igual están los Gelacio, Minerva, Lorena o Lupita, incluso convocaron para la elección a jugadores aparentemente ya en el retiro como él fósil Álvarez Lima, o la personalista Beatriz. Si hay algunas caras nuevas como  Tecatito, Chucky , Aquino o Damm, así como una Ana Lilia, Sandra o Terán, los futbolistas han dado muestra de calidad, los candidatos muestra de ambigüedad.

No cabe duda que en tiempos electorales y en época mundialista es cuando más y mejor se conoce a sus protagonistas, hay quienes se crecen al castigo mientras otros nadan de a muertito, pero también aparecen los chaqueteros, dispuestos a apoyar igual a los Pumas, Chivas y América con tal de quedar en la selección. Hay jugadores a quienes les pesa la playera en el mundial, hay quienes se la cambian una y otra vez en la electoral, la ideología partidista se perdió en esta elección, mientras que la rotación acabará con  el tradicional tiki- taka de la selección.

Las campañas están de la patada, y los que saben no apuestan por un quinto partido, mucho menos por un cambio de rumbo que haga brillar a una patria urgida de celebrar, un mejor salario mínimo, un gol en semifinal.

En esta época ya no hay héroes, ni siquiera en el fútbol, pan con lo mismo en la dirección de un equipo que es a imagen y semejanza de su nación, lleno de virtudes, pero también de opacidad, lleno de talento pero también de corrupción, rebosante de festividad y apabullado por la criminalidad. México se apresta a votar por el menos malo en ataque y defensa, soñando, solo soñando , con la llegada de un delantero mortal, un medio campista letal y un arquero monumental, así como de un presidente que levante la copa del mundo sin que se la haya tenido que robar.

@olaizmau