Llamado
14 de mayo - 2018

Por Edgardo Cabrera

Llamó la atención el llamado que les hizo el dirigente nacional del PRI, René Juárez Cisneros, a los militantes tlaxcaltecas.

El sábado en el Domo Blanco exigió “olvidar y dejar de lado las diferencias” y no sólo eso, sino que de plano pidió “dejar atrás las molestias”.

Es claro que en la radiografía de Tlaxcala el líder nacional sabe que existen tres grupos claramente marcados y distanciados uno de otro: están los dos sectores que pertenecen al viejo PRI conformados por los marianistas y beatricistas, mientras que la nueva generación la representan  los menistas encabezados por el gobernador.

De ahí que Juárez Cisneros los llamara a “salir en unidad en busca del voto para ganar”.

Evidentemente el priísta sabe que para la elección de julio se requiere que salgan todas las estructuras a sumar votos, y es que ante el desgaste del PRI gobierno, aunado a las encuestas nacionales que no colocan bien posicionado al tricolor frente al electorado, necesitan de la operación política para contrarrestar los negativos.

En el acto del sábado y con la intención de la reconciliación del viejo y nuevo PRI aparecieron en primer plano algunas figuras emblemáticas como el ex candidato a la gubernatura, Joaquín Cisneros al lado del mandatario estatal Marco Mena.

Apapacho

Por cierto que con René Juárez Cisneros volvieron a aparecer los mensajes de las “señas y señales”, algo que caracterizó al viejo PRI.

Resulta que a su arribo al escenario del Domo Blanco y antes que a cualquier otro abanderado, el dirigente fue directamente con el candidato Mariano González Aguirre a quien abrazó afectuosamente y le levantó la mano.

Con ello mandó la señal que el hijo del ex gobernador González Zarur es prioridad del CEN ya que en las mediciones de los tres distritos federales en disputa, el I es donde tienen mayores posibilidades de ganar y sumar un diputado federal a la causa tricolor.

Comando

El jueves por la noche un comando de siete sujetos fuertemente armados irrumpieron en el centro de distribución de Femsa Coca Cola, ubicado en la comunidad de Atlihuetzia, Yauhquemehcan, donde lograron llevarse un botín estimado en 1.6 millones de pesos que se encontraban en una caja fuerte.

Tras el asalto ningún sujeto logró ser detenido y es que nos cuentan que el llamado de auxilio se hizo mucho tiempo después de que se cometiera el atraco y de que los delincuentes huyeran.

Resulta que según la política de la empresa, ante hechos de está naturaleza primero deben ser notificados los directivos del corporativo y posteriormente reportados a los cuerpos de emergencia.

Ante dicho incidente y tardío reporte, convendría que el sector empresarial y las autoridades establecieran estrategias conjuntas para reforzar la seguridad y agilizar los llamados de emergencia para reducir los tiempos de reacción e impedir que estos hechos queden impunes.