¿Convicción o disciplina partidista?
14 de diciembre - 2017

Por Mauricio Hernández Olaiz

No hay duda de que una de las propuestas de ley más polémicas de este 2017 es la llamada de seguridad interior, desde su origen ha recibido enormes críticas por parte de organismos defensores de los derechos humanos, así como de la propia ONU, ya que consideran que sería una ley que perpetúa la militarización del país así como que también posterga la creación de cuerpos policiacos fiables, peor aún, hay quienes consideran que es una estrategia encaminada para garantizar la permanencia en el poder de la actual clase dominante.

El representante del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas en México, Jan Jarab, expresó su preocupación por la aprobación de la ley ya que considera que se abren las puertas de una militarización justificada y respaldada por la ley, al servicio de un presidente que no necesariamente tenga en la mente la seguridad nacional.

Por otro lado, los defensores de este conjunto de normas, impulsadas por representantes del PRI y de sus aliados en el seno del poder legislativo, afirman que es vital darle certeza a las fuerzas armadas en su combate al crimen organizado.

Apenas esta semana gobernadores asistieron al senado de la república para defender esta polémica ley, y fue precisamente el gobernador Marco Mena; uno de los principales interlocutores de los ejecutivos estatales, quién consideró que debe ser inaplazable la aprobación de la ley de seguridad interior, y categórico señaló que “ya se han escuchado todas las voces y es tiempo de darle claridad y certeza”.

Es de reconocer la seguridad y compromiso que tiene nuestro mandatario ante la ley de seguridad interior, sin embargo, soy de los que considera, que si bien es necesario dar un marco de legalidad a la actuación de los militares, en la ley de seguridad interior se pueden ver abiertos excesos e incluso algunas disposiciones que rebasan lo que han solicitado las propias fuerzas armadas.

Por lo anterior me viene a la mente un cuestionamiento simple y abierto., ¿Es la participación del Gobernador Mena por convicción o por simple disciplina partidista?, lo anterior lo traigo a colación, pues precisamente, uno de los puntos cuestionables de esta ley es la que establece el artículo 11 fracción segunda que a la letra dice “se puede dar esta declaratoria de protección cuando se origine por falta o insuficiente coordinación de las entidades federativas o municipios”, no son pocos los que señalan que esto puede interpretarse abiertamente como un desplazamiento de los gobernadores y los presidentes municipales para establecer una policía militar, en donde el mando de las entidades estarían en manos del Ejército y las fuerzas armadas y no de los ejecutivos votados por el pueblo.

Pero, ¿Cómo interpreta, observa o defiende nuestro gobernador la ley de seguridad interior?, Más allá de compromisos, solidaridad con el presidente, o simple disciplina partidista, considero necesario que nuestro gobernador nos explicara a todos los Tlaxcaltecas por qué considera que el apoyar esta ley es lo mejor para el estado, para un servidor lo dicho por nuestro primer mandatario en el senado no es suficiente como para entender, en toda su dimensión, su apoyo a la ley.

Está de más recordar que gobierna para todos sin distingos, por ello es fundamental profundizar en los cuestionamientos a Mena sobre sus verdaderas intenciones en este álgido tema, si sus argumentos convencen, pues todo el apoyo, pero al momento no dejo de creer que las motivaciones tan solo son una cargada a favor del presidente, una simple y llana disciplina partidista.

Al momento al pueblo no se le ha preguntado su opinión sobre el tema, por lo que Mena ha hablado a motu propio, es válido y respetable, pero como gobernador habla a nombre de todo el pueblo de Tlaxcala y ,por lo menos yo, no me siento representado en este tema, y no coincido con su punto de vista ni considero que la ley de seguridad pública de certeza, ni cambio, al baño de sangre de años, pero desafortunadamente en estos temas el pueblo no habla, por eso las cosas no cambian sino que por lo contrario se complican.

De pasar la ley de seguridad interior, con todo y el maquillaje que le quieren hacer en el senado, muchos problemas se nos avecinan, ojalá me equivoque, pero al tiempo, lo bueno es que tiene tantos capítulos tan interpretativos y endebles que seguramente será apelada por organismos civiles y a la larga desechada por la suprema corte, pero por lo pronto y por lo menos un año la tendremos vigente, justo lo que parece necesitar Peña y sus amigos.