Actores y Escenarios: Hablar bien de Tlaxcala
11 de diciembre - 2017

Por Esteban García

El mensaje del Gobernador Marco Mena, con motivo de su Primer Informe de Gobierno, dejó muy claro que Tlaxcala está en condiciones de sobresalir en el contexto nacional por su potencial y desarrollo.

El crecimiento económico de la entidad refleja una nueva etapa que requiere de nuevas condiciones para consolidarse, de ahí que el propio mandatario propuso dentro del Proyecto de Presupuesto de Egresos 2018 una serie de planteamientos importantes para lograr tal objetivo.

Tenemos la remodelación del Estadio Tlahuicole, para la cual se requieren 180 millones de pesos; mientras que, para la primera etapa de nuevo Hospital General de Tlaxcala, 200 millones más.

Para apuntalar la competitividad estatal, el Programa de Sistema de Movilidad Regional implicaría 200 millones, adicionales a los 40 millones del Programa de Mejora de Conectividad Estatal, y la remodelación de la Central Camionera, que requeriría 20 millones inicialmente.

Asimismo, la construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento, en el marco del rescate del río Zahuapan, requiere 160 millones de pesos, complementarios a los 80 millones que necesita el Programa de Saneamiento del afluente.

En educación, se plantea 100 millones para el Sistema Estatal de Becas, y 130 millones adicionales en apoyos para la Educación Básica, y en salud, 33 millones para el Programa Estatal de Salud de la Mujer, mientras que, en seguridad, se proponen 50 millones para la Formación Profesional de Seguridad Pública.

Evidentemente, tales proyectos hablan de una proyección del estado, en termino de progreso, de ahí la relevancia del llamado del Ejecutivo a recobrar los valores que consideramos positivos, que nos ofrecen orgullo y pertenencia, para hablar bien del estado.

Marco Mena hizo patente que hay pluralidad y diversidad de ideas, lo que enriquece y ayuda, y permite mejorar; sin embargo, en nada abona a las condiciones que hemos deseado para la entidad que se le descalifique, y menos que, por conveniencias políticas, se le pretenda mantener en el rezago. Ojalá los diputados lo tengan claro a la hora de analizar el presupuesto del siguiente año.

En otra liga

Del mensaje del Ejecutivo vale la pena resaltar también tres puntos relevantes.

El primero, es que la normatividad federal establece que la vigencia de las placas vehiculares sea de tres años, contados a partir de que las entidades federativas hayan realizado sus canjes totales de láminas, con el propósito de actualizar los padrones vehiculares. Y en tal sentido, correspondería en 2018 llevar a cabo un nuevo canje de placas en Tlaxcala. Sin embargo, como una medida de apoyo a la economía familiar, será diferida esta obligación.

El segundo, que en caso de que avance la propuesta de conformar una Zona Económica Especial en Puebla, el Gobierno del Estado solicitará ante la autoridad federal correspondiente la inclusión de Tlaxcala, a partir del criterio de zona de influencia, establecido en la ley, y bajo una perspectiva de complementariedad regional, que mantiene el Ejecutivo estatal.

Y tercero, el exhorto para que los actores políticos se sumen a los esfuerzos colectivos a favor de Tlaxcala, independientemente de los procesos electorales de 2018, a efecto de que las agendas de campaña sean menos destructivas que las que se han visto en años recientes.

El estado cambió de liga, pero no sólo basta permanecer en ella, sino ser competitivo, aprovechar el momento de Tlaxcala, pero el Gobierno no lo puede hacer solo; realmente se necesita el concurso de actores y sectores.

Deprimentes

Dos espectáculos políticos deprimentes se registraron en días recientes.

El primero: la visita de Margarita Zavala a Tlaxcala para recabar firmas en su intento de convertirse en candidata independiente a la Presidencia de México. Su presencia en el centro de Tlaxcala pasó prácticamente inadvertida. Ni los cuadros que ella misma respaldó en pasadas elecciones se aparecieron para hacerle compañía. Triste fue ver los espacios que las deslealtades dejaron alrededor de la otrora primera dama del país.

El segundo: la presentación de la corriente priista “Tlaxcala con Meade”, encabezada por Ernesto Ordoñez, en apoyo del precandidato presidencial, José Antonio Meade.

El ex secretario de Gobierno en la administración anterior hizo patente su ingratitud y oportunismo, y la falta de visión de unidad que el PRI necesita en este momento. Hizo recordar la época en que se refugió en el extinto Convengencia y lo llamaron traidor.

Además, flaco favor le hizo a Meade –y a él mismo-  presumir el apoyo de apenas 500 personas, pues dejó a la vista su escaso liderazgo –por no decir menguante-.