Martes trágico
20 de septiembre - 2017

Por Edgardo Cabrera

Justo al cumplirse 32 años del devastador terremoto del 85 y sin aún terminar de reponerse por el sismo del 7 de septiembre, una nueva tragedia enlutó a los mexicanos.

El terremoto de ayer dejó un lamentable saldo rojo para las entidades de Morelos, Puebla, Estado de México y la Ciudad de México, hablamos de más de 200 muertos y la cifra sigue creciendo.

En Tlaxcala y por fortuna el evento telúrico no cobró vidas humanas, solamente se reportaron dos personas lesionadas e incontables casos de crisis nerviosas entre la población.

A escasos días del sismo que devastó poblaciones de Chiapas y Oaxaca, una vez más nuestra entidad corrió con suerte pese a la cercanía de los epicentros de ambos fenómenos.

Lo anterior no implica que todo sea color de rosa, la lista preliminar de daños a infraestructura es la siguiente: 57 templos afectados, 106 escuelas y 50 domicilios.

La parroquia de San José en la capital de Tlaxcala y los santuarios de Tepeyanco, Zacatelco y Acuitlapilco son las que sufrieron las afectaciones más relevantes, al igual que el CBTIS de Tezoquipan en Panotla y la fachada del antiguo inmueble que ocupa el Club de Leones de la capital.

Los Portales y el Hospital General de Tlaxcala se encuentran también entre los inmuebles afectados.

La cifra pudo ser peor y por ello es prioridad mantener esquemas de protección civil y prevención para estar preparados para ésta y otro tipo de contingencias.

Por lo pronto el INAH, la Iglesia católica, el gobierno estatal y los ayuntamientos deben priorizar una revisión profunda a todos los templos antiguos. La parroquia de San José y los santuarios de Tepeyanco y Zacatelco evidenciaron que son un riesgo para la población, pero no son los únicos, no queremos imaginar que hubiese pasado si en su interior estuvieran feligreses en misa.

Solidario

A colación del caso, ayer el gobernador Marco Mena abandonó su despacho al momento del movimiento telúrico.

Lo anterior no tendría nada de novedoso, sino es porque el mandatario descendió de la parte superior del Palacio Legislativo y salió hasta la plaza de la Constitución donde personalmente coordinó las primeras acciones de emergencia.

A diferencia de otros gobernantes, el tlaxcalteca dejó de lado su cerco de seguridad y se desplazó hasta San José donde se presentó la mayor afectación en el primer cuadro capitalino.

Paralelamente recurrió de nueva cuenta a las redes sociales para ofrecer las primeras informaciones, tranquilizar a la población y no generar crisis ya que de inmediato conoció que la situación de Tlaxcala no se comparaba con la de las entidades vecinas.

Edificios públicos fueron evacuados y de inmediato se tomó la decisión de suspender clases para no poner en riesgo a la población y a los trabajadores, mostrando una vez más, que la coordinación entre instituciones, municipios y población civil es fundamental en este tipo de eventos dejando de lado protagonismos o filias partidistas.

Tlaxcala se mostró también solidario al recibir en sus nosocomios a pacientes de Puebla que fueron trasladados ante el daño que sufrieron algunos inmuebles.