Las Antípodas: ¡A que cara dura es usted don Andrés!
16 de Mayo - 2017

“Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios” Abraham Lincoln

Por Juan Manuel Cambrón Soria

No tengo la menor duda de que el principal responsable y artífice de la división de la izquierda política en México es Andrés Manuel López Obrador; y que conste que en 2006 y 2012, vote, promoví y defendí su candidatura; yo mismo, al igual que millones de mexicanos me sentí asaltado al despoblado por Calderón y ofendido por su “haiga sido como haiga sido”. Pero desde esa primera incursión por la Presidencia de la República, Andrés no ha cejado en su intento por debilitar, desdibujar y vilipendiar al PRD.

A López Obrador pronto se le olvidó que el partido que la abrió las puertas cuando salió del PRI por piernas fue precisamente el PRD; también olvidó con celeridad asombrosa que fue el dirigente nacional del partido, desde donde promovió un parricidio en contra del ingeniero Cárdenas. Se le olvidó pronto, que el PRD lo hizo candidato y a la postre Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, ahí pudo catapultar sus aspiraciones presidenciales. Esa memoria selectiva que lo caracteriza, también le hizo soslayar que fue el PRD quien lo abanderó dos ocasiones por la Presidencia de México. Y tras ese cúmulo de olvidos, cuando dejó de sentirse cómodo en el partido por no querer enfrentar procesos de competencia interna, se fue; tomando una actitud ingrata, de mal agradecimiento y de pésimo jugador.

A ese déficit en su memoria, hay que reconocerle que, tanto cálculo como empeño, no le faltan. AMLO no ha detenido sus embates por querer desaparecer al PRD. No se nos olvida que, en las intermedias de 2009, con total descaro se opuso a una alianza entre el perredismo y los otros partidos de izquierda (PT y MC); y no sólo eso, siendo militante del PRD, promovió el voto en favor de candidatos distintos a los perredistas, fracturando con ello a la oposición y facilitando el camino al PRI en la mayoría de los distritos federales; en Tlaxcala por ejemplo no se ganó ninguno ese año.

Las ocurrencias de AMLO y su deseo permanente por debilitar al PRD no terminaron ahí. Regresó en 2012 para abanderar de nuevo al partido, encabezó una alianza opositora (pensé que ya había entendido que la izquierda unida es más fuerte); pero al cabo de los resultados, decidió irse formalmente (lo que ya había hecho de facto varios años antes) y formar su propio partido político; el cual alimentó en un principio con base y liderazgos perredistas que decidieron seguirlo, y posteriormente con remedos de cartuchos quemados ligados al PRI con pésima reputación.

Y hoy, en lo que de verdad es el colmo de la desfachatez, a 15 días de las elecciones en varias entidades del país, Andrés Manuel exige que los candidatos del PRD declinen en favor de los de MORENA, o de lo contrario, el partido amarillo será el responsable de su derrota, del triunfo del PRI y cómplices de la mafia en el poder. ¡Por favor! ¡Vaya cara dura la suya Don Andrés! López Obrador es un hombre anti aliancista, y es él y sólo él, el responsable de la división que hoy pretende enmendar por la fuerza.

En 2015 por ejemplo, en la antesala de los comicios locales en Tlaxcala; desde el PRD estatal y la dirigencia nacional se hicieron intentos serios de ir aliados en las elecciones para Gobernador con MORENA, una alianza encabezada por el PRD en el entendido que la candidatura que nosotros presentamos era más fuerte y competitiva (a la postre lo fue); y la respuesta de López Obrador fue la misma siempre; No rotundo, con el PRD ni a la esquina. Luego entonces, vamos a parafrasearlo, “AMLO es el responsable de nuestra derrota, del triunfo del PRI en Tlaxcala y resultó ser cómplice de la mafia en el poder”.

El llamado de Andrés es a mi juicio políticamente incorrecto, a destiempo, falto de sensibilidad política y a todas luces ofensivo y denigrante para los perredistas y sus candidatos.

Estoy convencido de que el 2018 debe enfrentarse en un amplio frente opositor, donde quepa toda la izquierda. La puerta a las alianzas no está cerrada, ni con los morenos ni con nadie; pero en la forma de pedir está el dar; y si Andrés insiste en mantener esa actitud arrogante, de mesías perdona vidas, de impoluto señor dador de recuerdos, seguro estoy que le seguirá poniendo piedras y diques a las alianzas futuras.

Pareciera que AMLO se empeña no sólo en perder, sino en hacer el papel de testaferro de la derecha gobernante, facilitándoles el camino promoviendo la división y el encono entre las fuerzas de la izquierda.