Suicidio de adolescentes
3 de Abril - 2017

Por Ranulfo Rojas Bretón

Apenas iniciado el año 2017, hemos sufrido especialmente en Huamantla, el drama de ver a adolescentes quitándose la vida. El suicidio se ha tornado noticia frecuente y aunque fuese solo un caso debe ser suficiente para prenderse las alarmas. Continuamente me han preguntado: ¿Qué está provocando el que los adolescentes vean en el suicidio una opción para “salirse” de sus problemas? No se trata del pensamiento de los existencialistas que en su filosofía presentaban el suicidio como un rechazo a Dios y a la vida. Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, Albert Camus, Jean Paul Sartre, presentaban la “opción” de que cuando uno no sintiera razones de vida podría decirle a Dios: “te regreso el boleto y me bajo del tren”. Sin embargo, me parece que lo que hacen los adolescentes suicidas, está muy lejos de este pensamiento filosófico.

En muchos casos, los adultos justificaban el suicidio como “una forma de evadir la realidad presente”, algunos enfrentaban problemas pasionales, abandono de la familia, otros tenían problemas laborales o financieros, en casos como éstos, no faltaba quien justificara la “opción suicida”. Pero, tratándose de adolescentes, en los que se supone las cosas son tomadas más a la ligera, llama la atención que sin mucho pensarlo “la opción suicida” aparezca entre sus posibles decisiones. Los casos conocidos normalmente tienen que ver con problemas escolares, decepciones amorosas o problemas familiares.

¿Qué hace que un adolescente que ha sido “cortado” por la novia, también adolescente, sienta que la vida se le acaba después de esa ruptura? Me parece que no tiene mucho que ver con cosas del amor, más bien con una formación deficiente de la personalidad. En décadas pasadas, la personalidad y el carácter se formaba de manera más ruda, no había espacio para la depresión y los amigos y amigas ayudaban a superar las caídas, no pasaba de unas lágrimas, una tarde de cervezas y ya. El carácter hacía que el adolescente se levantara más rápido. Hoy con la formación de “niños de cristal” o sea más “frágiles”, porque se les ha evitado que sufran, su carácter es más débil y no saben cómo salir de sus problemas. Sienten que ya no hay salida y de pronto de manera muy fácil recurren al suicidio.

Las mismas redes sociales se están convirtiendo en un canal que favorece las conductas suicidas. Existe el llamado “reto de la ballena azul” en el que piden a los adolescentes participen en retos que incluyen levantarse de madrugada, ver todo el día películas de terror, cortarse las venas hasta llegar a arrojarse de edificios. La policía cibernética ha alertado sobre este fenómeno en el que se obliga a los participantes a enviar fotos de sus retos, a marcarse en la mano la silueta de la ballena azul advirtiéndoles de que una vez dentro, no pueden salirse ya que los amenazan con matar a sus familias. Ante situaciones como éstas, es muy importante que los padres de familia estén alerta de los comportamientos que tengan sus hijos y supervisar la información que manejan, obviamente se les pide que tengan mucho diálogo y cercanía para evitar desgracias.

Los casos que han presentado revelan situaciones de desesperación, de situaciones donde los adolescentes se sienten abandonados, poco valorados.

Esperemos que todos pongamos de nuestra parte, autoridades, maestros y especialmente los padres de familia y los amigos para evitar desgracias como las que hemos tenido que pasar en los últimos meses.